Viernes, 28 de agosto de 2026
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Voces del Impenetrable

Adiós a la voz que nos enseñó a ser fuertes y amables: se fue Peter Cullen, el alma de Optimus Prime

El actor canadiense que durante más de cuatro décadas le puso el cuerpo y la garganta al líder de los Autobots falleció a los 85 años en su casa, rodeado de su familia. Su timbre grave y sereno marcó a varias generaciones que crecieron entre dibujitos, videojuegos y películas taquilleras.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura

Te confieso algo: a mí me cuesta empezar a escribir estas notas de despedida, y siempre me ayuda arrancar con un sonido o con un olor del lugar. En este caso no tengo más que el eco grave de una voz que sonó en mi casa, en cada VHS gastado de los Transformers que mirábamos con mis hermanos después de la merienda, cuando el living se llenaba de olor a mate cocido con bizcochos y la tele parecía más grande de lo que era. Esa voz y tranquila, que te hacía sentir que todo iba a salir bien aunque el cielo estuviera cayéndose, era la de Peter Cullen, el actor canadiense que durante más de cuarenta años le prestó su garganta al líder de los Autobots, y que murió el miércoles 26 de agosto a los 85 años, en paz y rodeado de su familia, según confirmaron sus seres queridos y su representante.

Lo que más me golpea, y te lo digo de corazón, es que la noticia llega sin estridencias: no hubo un parte médico dramático ni una pelea pública, apenas un comunicado sobrio y hermoso donde la familia pide que honremos a Peter sirviendo a los demás, guiando con compasión, integridad y lealtad, y recordando siempre esa frase que él repetía como un mantra y que también era, en el fondo, el lema del personaje que lo volvió eterno: «sé lo suficientemente fuerte como para ser amable». Si lo pensás un segundo, te das cuenta de que Optimus Prime nunca fue un guerrero que se la creía: era un tipo cansado, prudente, que cargaba con el peso del mundo encima pero igual se sentaba a charlar con el más chico de los Autobots. Y Cullen le puso el cuerpo a esa bondad enorme con una naturalidad que parece sencilla y en realidad es de genio.

De Winnipeg al Olimpo de los Autobots

Cullen arrancó en el arte allá por los años sesenta, repartiendo su tiempo entre papeles en pantalla y laburos de doblaje, hasta que en 1984 le llegó el papel que lo iba a acompañar hasta el final de sus días: Optimus Prime en la serie animada original de Transformers. Cuentan los que lo conocieron que cuando lo convocaron, el actor todavía estaba dolido por la muerte de su hermano, un soldado que había servido en Vietnam y que le había dejado una enseñanza muy concreta, que la fuerza sin amabilidad no sirve para nada. De ahí salió esa vozronca y profunda que después todos identificamos con un camión rojo que se transforma y te dice, con una calma que parece de abuelo sabio, que todo va a estar bien. Desde entonces, el canadiense estuvo ahí para cada nueva generación: las caricaturas de los ochenta, los cómics, las películas de acción real de Michael Bay, los videojuegos como Transformers: War for Cybertron y hasta la más reciente Transformers: Rise of the Beasts en 2023, pasando también por The Last Knight en 2017. Cada vez que un chico o un grande escuchaba ese timbre de bajo noble, sabía que el líder había vuelto.

Mucho más que un robot

Pero sería injusto, y te lo digo con la honestidad que me caracteriza, reducirlo solo a Optimus, porque la carrera de Peter Cullen fue un paseo enorme por la cultura pop del siglo XX y lo que va del XXI. Para Disney le puso su voz al querido burro Igor, el Eeyore de Winnie the Pooh, ese personaje melancólico que camina con la cabeza gacha y al que todos queremos consolar. En el cine de acción dejó los temibles efectos vocales del Depredador en la película original de 1987, una actuación creditada incluso como no acreditada que sigue dando escalofríos, y también aportó rugidos y gruñidos al King Kong de 1976. Su voz grave y versátil sonó además en series y franquicias entrañables como Knight Rider, Spider-Man, Voltron, G.I. Joe, las Tortugas Ninja y My Little Pony. En sus últimos años se sumó al elenco de la serie animada Invincible, donde le dio vida al personaje Thaedus, y cada nuevo proyecto parecía una excusa para reencontrarse con viejos amigos del público que crecieron con él.

  • Optimus Prime en la serie animada original de Transformers y en todas las continuaciones animadas y cinematográficas hasta 2023, incluyendo The Last Knight y Rise of the Beasts.
  • Igor (Eey) en las producciones animadas de Winnie the Pooh para Disney, el burro melancólico y entrañable de los cuentos de Milne.
  • Efectos de voz del Depredador en la película original de 1987 y sonidos del King Kong de 1976.
  • Participaciones en franquicias emblemáticas como Knight Rider, Spider-Man, Voltron, G.I. Joe, las Tortugas Ninja y My Little Pony.
  • El personaje Thaedus en la serie animada para adultos Invincible, en sus últimas apariciones en la industria.
“Peter Cullen falleció en paz, rodeado del amor de su familia y sostenido en el corazón de sus múltiples amigos y de incontables fanáticos en todo el mundo. Su familia pide que honren su notable legado sirviendo a sus comunidades y guiando a otros con compasión, integridad y lealtad, recordando siempre: «sé lo suficientemente fuerte como para ser amable».”Comunicado de la familia de Peter Cullen

En las horas que siguieron a la noticia, las redes se llenaron de mensajes sentidos de comunidades de jugadores, fans de la animación y hasta de figuras grandes de la industria, que recordaban escenas puntuales y frases que les quedaron tatuadas. Y acá te tiro una reflexión de las mías, para cerrar en la primera persona que me caracteriza: me parece que cuando alguien se va dejando un mandato tan simple y tan difícil de cumplir como el que dejó Cullen, no se muere del todo. Se queda en la memoria de los que crecieron viendo dibujitos un sábado a la mañana, en las risas de los nenes que hoy descubren a Bumblebee sin saber que del otro lado de la voz grave está un canadiense que les está susurrando, con la misma paciencia de hace cuarenta años, que sean fuertes pero amables. Gracias, Peter, por enseñarnos a transformar el dolor en bondad. Hasta siempre.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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