Lunes, 31 de agosto de 2026
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Aprea le cumplió un sueño al Burrito y de yapa se llevó un refuerzo inesperado para el básquet de River

El pivote y referente del plantel que ascendió a la Liga Argentina le regaló su camiseta a Ariel Ortega en un restaurante y se volvió con la promesa del ídolo de bancar al equipo. Una historia con aroma a Núñez, de esas que a uno le erizan la piel.

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Walter BenítezDeportes · 31 DE AGO DE 2026 · 2 min de lectura

Digan lo que digan del verano porteño, hay cosas que solo pasan en un restaurante de barrio. Julián Aprea, el Tanque del básquet de River, se sentó a comer y se levantó con el pecho inflado: le había cumplido un sueño de chico al Burrito Ortega. Y de paso, se trajo una promesa que vale oro para el próximo torneo.

Porque el encuentro fue a todo corazón. Aprea se acercó, le entregó su camiseta con un dorsal personalizado y registró el momento en un video que después subió a sus redes. No hubo filtro, no hubo guión: pura emoción de pibe de Núñez.

Lo que dijo Aprea, palabra por palabra

  • Ayer cumplí otro sueño más en mi carrera.
  • Regalarle mi camiseta a mi ídolo de toda la vida fue un momento que me voy a guardar en el alma para siempre.
  • Además de ser un ídolo, sos una gran persona y todo River te ama por la humildad y el amor que tenés por la camiseta.
“Vamos a estar ahí apoyando al básquet y a ustedes, que metieron huevo, garra, y el año que viene vamos a estar ahí apoyando.”Ariel "Burrito" Ortega

Ahí está la bomba del verano: el Burrito no se guardó nada. Prometió apoyo explícito al plantel para la temporada que viene en la Liga Argentina, la segunda categoría del básquet nacional a la que River acaba de regresar tras competir en la Liga Federal. Para un club que vive de los gestos simbólicos, que una de sus figuras históricas se prenda con el básquet no es un dato menor: es un espaldarazo dirigencial y anímico de los que mueven el amperímetro.

Aprea es el capitán, el referente y, si me apuran, el corazón de este River que volvió al segundo escalón. Defender esa camiseta tiene un peso que él conoce bien. Ahora le toca cargar con un objetivo claro: sostener lo construido, subir el nivel y devolverle a la gente la ilusión de un plantel que recién empieza a codearse con rivales de otra categoría. Con el Burrito mirando desde el palco, la presión crece. Y a esta altura, al Tanque ya no lo asusta nada.

Lo que viene tiene propio: la Liga Argentina esperando en la puerta, con rivales de mayor vuelo y una hinchada que se enganchó con el ascenso. La que viene, muchachos, se juega en casa y con público. Y ahora también con un padrino de lujo sentado en la platea.

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Walter BenítezDeportes

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