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Cocinar la tortilla de papas sin freírla: cómo reducir el aceite sin perder la textura clásica

La preparación tradicional sumerge las papas en abundante aceite caliente. Tres técnicas de cocción previa —horno, microondas y vapor— permiten recortar la grasa del plato manteniendo el sabor y la estructura que lo caracterizan.

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Leandro GómezAmbiente y agua · 26 DE AGO DE 2026 · 2 min de lectura

La tortilla de papas forma parte del repertorio habitual de la cocina argentina y se presenta tanto en la mesa familiar como en la oferta de bares y rotiserías. Su elaboración clásica requiere freír las papas en aceite abundante antes de mezclarlas con huevo batido, un paso que define la textura final pero que también concentra buena parte de las calorías del plato.

En los últimos años se difundieron alternativas que reemplazan la fritura profunda por una cocción previa con poca o nula grasa, seguida de un salteado breve en aceite de oliva. El procedimiento conserva los mismos ingredientes —papas, huevos, sal y, de manera opcional, cebolla— y mantiene la identidad del plato, aunque con un perfil nutricional más ligero.

Tres caminos para precocinar las papas

  • Horno: las papas se cortan en trozos pequeños, se rocían con un hilo de aceite y se llevan a temperatura media-alta hasta que resulten cocidas y ligeramente doradas. El riesgo es que queden más secas que en la fritura tradicional.
  • Microondas: los equipos con función específica para papas o vegetales resuelven la cocción en pocos minutos; en los modelos sin esa prestación, basta con ajustar el tiempo hasta lograr una textura tierna. Pasarse de tiempo reseca la preparación.
  • Vapor: la vaporera o un accesorio de acero inoxidable colocado sobre una olla con agua es la opción que mejor preserva la hidratación de la papa. Al terminar, se suman una o dos cucharadas de aceite para aportar cremosidad.

Cualquiera de los tres métodos comparte un paso decisivo: antes de mezclarlas con los huevos, las papas atraviesan un salteado corto en aceite de oliva hasta dorarse apenas. Ese movimiento reemplaza el sabor que aporta la fritura profunda y devuelve a la preparación el carácter que la distingue.

El cierre de la receta repite el procedimiento conocido: se mezclan las papas con la cebolla previamente salteada, se incorporan los huevos de a uno, se salpimenta y se vuelca la preparación en una sartén antiadherente bien caliente. Con la espátula se despegan los bordes y, cuando la base se ve firme —alrededor de los cinco minutos—, se da vuelta la tortilla con ayuda de un plato para completar la cocción del otro lado, según el punto deseado: más jugosa o más seca.

Para quienes buscan reducir el consumo de aceite sin resignar la tortilla como plato habitual, la recomendación práctica consiste en probar las tres variantes y quedarse con la que mejor se adapte al equipamiento disponible y al resultado buscado. La sartén antiadherente resulta indispensable para que la mezcla no se adhiera en ninguna de las dos etapas de cocción.

LG
Leandro GómezAmbiente y agua

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