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Miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Cuatro meses de broma y un escándalo que sacudió a la televisión danesa

Un programa de TV 2 Echo hizo creer a un humorista que filmaba una película durante cuatro meses, con la complicidad de 149 personas. La indignación fue tan grande que la cadena apuró la emisión y el ciclo terminó antes de tiempo.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 2 min de lectura
Cuatro meses de broma y un escándalo que sacudió a la televisión danesa

Lo que empezó como un formato de entretenimiento terminó convertido en un caso de discusión pública en Dinamarca. El programa "Alle elsker Rasmus", que en español sería "Todos quieren a Rasmus", se estrenó el 26 de octubre en TV 2 Echo, una cadena danesa, y puso en el centro a un humorista que nunca supo que estaba siendo engañado.

Cuatro meses de engaño con cámara oculta

Según el material publicado, el humorista Rasmus Wallbridge fue sometido durante cuatro meses a una broma continua grabada con cámara oculta. Ciento cuarenta y nueve personas, entre ellas amigos personales y su pareja artística, participaron como cómplices para convencerlo de que protagonizaba una versión danesa de una película de comedia de terror. El engaño incluyó viajes al exterior, aunque él acababa de convertirse en padre, y se extendió hasta alcanzar lo que él creía que era el sueño de su carrera.

Cuando en el último episodio se reveló la verdad, la producción recurrió a un fragmento de audio editado en el que se lo escuchaba riéndose. Esa decisión despertó acusaciones adicionales sobre la manipulación del material, algo que se sumó al malestar que ya existía entre el público.

La situación contractual del protagonista también quedó en el centro de las críticas. Al terminar las grabaciones, le ofrecieron unos 3.300 euros si rechazaba la emisión, frente a unos 107.000 euros si la autorizaba. Como sus apariciones en el programa eran su principal fuente de ingresos en ese período, la presión para aceptar era considerable.

Una reacción inmediata y un final apurado

La respuesta del público fue rápida y negativa. Para intentar reducir el impacto, la cadena decidió emitir los cinco episodios restantes de corrido, apenas tres días después del estreno. La ministra de cultura del país, Zenia Stampe, tomó posición pública y calificó el formato de repugnante.

Del lado del protagonista, el desenlace también tuvo consecuencias personales y profesionales. Según trascendió, estas fueron algunas de las secuelas del caso:

  • Wallbridge rechazó el proyecto cinematográfico que la productora le había prometido como parte del engaño.
  • Cortó el vínculo con varias de las personas que participaron en la broma, incluido su mejor amigo.
  • El programa fue cancelado antes de completar su curso normal.

El debate de fondo

El caso abrió una discusión sobre los límites éticos de la televisión de entretenimiento cuando un engaño se prolonga durante meses y afecta la vida personal y laboral de quien lo sufre. Más allá de la polémica puntual, la pregunta que queda flotando es cuál es el punto exacto en que el entretenimiento deja de ser juego y empieza a convertirse en un daño real a una persona.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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