Sábado, 5 de septiembre de 2026
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Voces del Impenetrable

Deuda para comer: el 76% de los hogares asfixiados financia la subsistencia con crédito

Un relevamiento de Inteligencia Analítica muestra que más de la mitad de las familias comprometidas destina al menos el 40% de sus ingresos a pagar cuotas. El consultorio de Juan Manuel Escolar describe el mecanismo: préstamo sobre préstamo hasta que el sueldo se vuelve un contado giratorio.

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Ariel InsaurraldeCampo y monte · 5 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Cuando el salario no alcanza para llenar la heladera o pagar el alquiler, el crédito deja de ser un puente para imprevistos y se convierte en la columna que sostiene la vida cotidiana. Eso es lo que retrata el último relevamiento de la consultora Inteligencia Analítica sobre hogares argentinos: el 76,5% de las familias con compromisos financieros tuvo que endeudarse para costear alimentos, servicios o vivienda durante el último período.

El trabajo se concentró en personas que destinan más del 10% de sus ingresos al pago de deudas. Dentro de ese universo, el 77,2% tomó un préstamo nuevo para cancelar uno anterior, un síntoma clásico de espiral de endeudamiento. Además, el 62,1% acumula al menos un vencimiento impago y el 56,2% de los hogares compromete el 40% o más de sus ingresos en cuotas e intereses.

El detalle por rubro y por bolsillo

  • Alimentos y productos básicos: 44,5% de los hogares endeudados.
  • Servicios, impuestos, alquiler y expensas: 32%.
  • Salud y educación: 5,5%.
  • Ropa, calzado y artículos para el hogar: 5,1%.
  • En sectores de menores ingresos, la proporción que financia necesidades cotidianas con deuda trepa al 90%.

Los ingresos disponibles acompañan el diagnóstico. El 38,16% de los encuestados reconoció no poder cubrir sus necesidades básicas y el 29,1% afirmó llegar justo a fin de mes; sumados, el 86,4% no logra solventar la totalidad de los gastos familiares. La consultora Inteligencia Analítica advierte que la deuda dejó de ser un indicador de consumo para transformarse en un indicador de subsistencia.

“Tomo deuda para pagar alimentos, para pagar servicios. Al mes siguiente la situación no mejoró, no la puedo pagar y tengo que seguir pagando los alimentos y los servicios. Tomo otro préstamo para pagar interés sobre interés.”Juan Manuel Escolar, integrante del equipo que elaboró el informe de Inteligencia Analítica

Las herramientas a las que recurre cada segmento muestran la desigualdad del crédito. En la clase media baja y media pesan las tarjetas bancarias, los préstamos de entidades financieras y las billeteras virtuales, con tasas reguladas por el Banco Central. Entre quienes ganan menos de 600.000 pesos mensuales, en cambio, ganan terreno los préstamos familiares y los prestamistas informales, que llegan a cobrar tasas superiores al 12% mensual por montos pequeños, sin regulación ni posibilidad de reclamo.

La fotografía es cruda y conocida por cualquier trabajador argentino que llega a fin de mes contando monedas. Tres de cada cuatro familias comprometidas pidieron plata para comer o pagar el techo. Más de la mitad de los hogares destina cuatro de cada diez pesos de su sueldo a pagar deudas viejas. Lo que se perdió, en este ciclo, es la posibilidad de vivir sin financiarse. Y lo autorizaron, con su silencio, las autoridades económicas que miran los indicadores macro sin reparar en que debajo de cada porcentaje hay una mesa servida con tarjeta.

AI
Ariel InsaurraldeCampo y monte

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