Viernes, 28 de agosto de 2026
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Voces del Impenetrable

Dinosaurios en la vereda: Abrams cuenta por qué quiso llevar a los monstruos del Jurásico al barrio de tu infancia

Con 80 millones de presupuesto y 89 de recaudación global, El final de Oak Street no fue el éxito que Bad Robot esperaba. Su productor lo explica con una idea muy concreta: la diferencia no son los dinosaurios, sino la vereda donde aparecen.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

Te voy a confesar algo antes de arrancar: cada vez que paso por una calle residencial de noche y escucho el sonido lejano de una cortadora de césped o el tintineo de un camión de helados que todavía recorre las cuadras, me agarra un escalofrío. No es miedo, es una mezcla rara de nostalgia y de cierta sospecha, como si en cualquier momento algo enorme pudiera doblar la esquina y romper la tranquilidad. Esa sensación medio en broma, medio en serio, es exactamente la que parece haber querido capturar David Robert Mitchell en El final de Oak Street, la película de ciencia ficción que produjo J.J. Abrams a través de su querida Bad Robot y que pasó por la cartelera mundial sin demasiado ruido, pese a tener a Ewan McGregor y a Anne Hathaway como caras principales.

Para poner los números sobre la mesa antes de seguir: la cinta se hizo con un presupuesto estimado de 80 millones de dólares y, según los datos que circulan, cerró su recorrido por la taquilla global con apenas 89 millones recaudados. En el universo de Hollywood, cuando un film de esta escala queda tan cerca del punto de equilibrio, la lectura inmediata es que algo no funcionó. Y ahí es donde entra la voz de Abrams, que en declaraciones recientes se sentó a explicar por qué, a su entender, la comparación más obvia que se hizo en la previa del estreno, la de Parque Jurásico, no termina siendo del todo justa.

La selva contra la cuadra

Abrams fue bastante claro cuando le preguntaron por el contraste con la franquicia Jurásico. Y lo cito textual porque la frase ayuda a entender toda su defensa: Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, pero esas películas, en su mayor parte, se desarrollan en esas hermosas selvas, en esas islas lejanas. El planteo de David acá, insistió el productor, iba exactamente por el lado opuesto: la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana, con los dinosaurios.

  • Columpios en los patios traseros.
  • Furgonetas de helados pasando por la esquina.
  • Piscinas inflables en los jardines.
  • Autobuses escolares amarillos deteniéndose en la esquina.
  • Y, en medio de todo eso, los dinosaurios.

Esa enumeración, que parece un día cualquiera del verano en cualquier barrio de las afueras de una ciudad norteamericana, es la que según el propio Abrams define el ADN del film. El propio director, Mitchell, ya había mostrado en largas distancias y en la saga de It Follows que se le da muy bien trabajar la tensión en paisajes que parecen tranquilos, y acá llevó esa mirada al terreno del monstruo gigante con una premisa que, sobre el papel, daba para mucho.

“Creo que la gente está deseando ver historias nuevas, historias originales, y para mí, el atractivo innegable de esta película es el hecho de que se desarrolla en los barrios residenciales.”J.J. Abrams

El productor también salió a cruzar a quienes sintieron que los avances vendían más de lo que la película terminaba entregando. Aseguró que quienes se hayan emocionado con los tráilers van a encontrar que el film cumple con lo que promete. Es una afirmación fuerte, sobre todo si se mira el resultado en la taquilla, y deja entrever que para Abrams el problema no fue tanto la película en sí sino el esfuerzo que hizo el público por compararla con una saga que ya tiene su propio lenguaje y sus propios códigos.

A todo esto se suma un dato interno que dieron a conocer los propios protagonistas en la gira previa al estreno: el desenlace que llegó a las salas reemplazó a un cierre más oscuro y más complejo que se había contemplado durante el desarrollo del guion. McGregor y Hathaway lo mencionaron como parte del proceso creativo, sin entrar en demasiados detalles, pero alcanza para entender que la versión definitiva pasó por filtros que la suavizaron respecto de la idea original. Y, claro, en una película donde la apuesta fuerte es la sorpresa, la decisión sobre cómo termina termina pesando mucho.

Ahora, la pregunta que me queda dando vueltas, y que también va a quedar flotando entre productores y espectadores, es si una ambientación más cercana y más familiar alcanza por sí sola para diferenciar a una película de dinosaurios en un mercado que ya está bastante saturado de monstruos gigantes, o si el público masivo, cuando quiere ver un tiranosaurio, sigue prefiriendo la escala épica de las selvas y las islas que ya conoce de memoria. Personalmente, y te lo digo como alguien que creció escuchando chamamés de fondo en la cocina de la casa de mis viejos, creo que hay algo muy poderoso en la idea de encontrarte con lo imposible en el lugar más ordinario del mundo, pero también creo que para que eso funcione en la pantalla grande hace falta algo más que la premisa: hace falta que el barrio, los vecinos y hasta el sonido del camión de helados te terminen importando tanto como el dinosaurio que aparece en la esquina. ¿A vos qué te hubiera hecho ir al cine a verla?

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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