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Dos esquiadores pasaron a metros de una avalancha en el filo del Chapelco y salieron ilesos

El desprendimiento ocurrió en un sector no habilitado del cerro, en San Martín de los Andes. El complejo activó el protocolo y volvió a recordar por qué hay que quedarse dentro de las pistas señalizadas.

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Norma CharoleComunidades y derechos · 5 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Lo que el jueves por la tarde parecía una jornada más de esquí en Chapelco terminó convertiéndose en un recordatorio crudo de lo que significa moverse en la montaña cuando no se respetan los límites que el propio centro de nieve señala. Una masa de nieve se desprendió del filo del Cerro Chapelco, en el sector posterior, a casi mil novecientos ochenta metros de altura, una zona que no integra el dominio esquiable habilitado, y dos personas que descendían por ese lugar quedaron a muy pocos metros del avance del manto blanco. Según me confirmaron desde la administración del complejo, ambas lograron alejarse y resultaron ilesas, lo que no quita gravedad al episodio ni reduce la necesidad de repasar qué condiciones suelen empujar a la nieve a perder estabilidad en plena temporada invernal.

Una tarde que empezó como cualquier otra

El episodio se registró durante la tarde del jueves en el marco de la temporada invernal que Chapelco extiende hasta el treinta de septiembre. La nieve se soltó del filo, específicamente en la cara posterior del cerro, un punto que las propias autoridades del complejo describen como uno de los más altos y más expuestos de toda la montaña. No es un sector señalizado ni habilitado para la práctica del esquí, lo que significa que quien decida bajar por allí lo hace por cuenta propia, fuera de cualquier control operativo. Los dos esquiadores realizaban un descenso en zigzag y terminaron muy próximos al frente de la avalancha. La secuencia fue registrada de manera casual por personas que se encontraban en las inmediaciones y las imágenes que circularon muestran con claridad la velocidad con que la masa blanca avanzó sobre la ladera, arrastrando todo a su paso en cuestión de segundos. Quienes estaban en la zona contaron que el ruido se escuchó a varios metros de distancia y que la primera reacción, antes que cualquier otra cosa, fue alejarse del área.

Cómo se activa el protocolo y por qué ese filo sigue cerrado

Una vez detectado el desprendimiento, el equipo de Chapelco desplegó el protocolo de seguridad previsto para este tipo de contingencias. El operativo apuntó a mantener despejado el sector, impedir el paso de curiosos y dar comienzo a la evaluación de las condiciones de la montaña para descartar nuevos deslizamientos. No se reportaron personas lesionadas, lo que la administración del cerro subraya como el dato más importante de toda la jornada. Las autoridades también recordaron que el filo no es un lugar para esquiar y que la recomendación elemental, la que repiten temporada tras temporada, es permanecer dentro de las zonas habilitadas y respetar las indicaciones del personal especializado que trabaja en el centro de esquí. No se trata de una recomendación retórica ni de un llamado al miedo, sino de una pieza central del operativo diario: las zonas seguras se delimitan después de estudiar la inclinación del terreno, el tipo de nieve acumulado y la dirección del viento, y salirse de ese trazado implica asumir riesgos que no siempre se pueden dimensionar a simple vista.

Por qué se desencadenan las avalanchas y qué las vuelve más probables

  • Acumulación de capas de nieve con distinta consistencia: cuando una capa más densa reposa sobre una más débil, el peso puede vencer la fricción y provocar el deslizamiento.
  • Cambios bruscos de temperatura: el calor diurno y el frío nocturno alteran la adherencia de la nieve sobre la ladera.
  • Viento que redistribuye la nieve: después de nevadas intensas, el viento traslada la nieve hacia ciertos puntos del cerro y forma cornisas o acumulaciones que pueden volverse inestables.
  • Inclinación del terreno: las pendientes pronunciadas son el escenario clásico donde la nieve pierde estabilidad.
  • Sobrecarga por el paso de personas: transitar por sectores no habilitados agrega el peso justo para que la ladera ceda, incluso cuando la masa parecía estable.

Después de jornadas con nevadas intensas, el viento trabaja como un verdadero escultor de la ladera: redistribuye la nieve, la amontona en ciertos puntos y deja capas con adherencia desigual. Por eso los centros de esquí delimitan con precisión las pistas seguras y sugieren, con insistencia, no abandonarlas. La recomendación que dejó Chapelco tras este episodio no es nueva ni decorativa, sino el corazón de la política de seguridad que el complejo aplica cada invierno. En San Martín de los Andes, quienes conocen el cerro coinciden en que la montaña siempre tiene la última palabra, y que la única manera sensata de convivir con ella es escucharla antes de que la nieve hable sola. La comunidad de trabajadores del cerro y los operarios de pistas pidieron expresamente que se respete la señalización, que no se improvise el descenso por sectores no habilitados y que cualquier inquietud se canalice por los canales oficiales del complejo, que son los que pueden responder con información actualizada sobre el estado de la montaña.

NC
Norma CharoleComunidades y derechos

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