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El Barsa pasó la escoba: se le fue casi todo y ahora apuesta a una tropa de pibes sin rodar en Europa

Tras un año para el olvido, con afuera en playoffs de la Euroliga y caída en la final de la ACB, el club catalán reformó el plantel de punta a punta. Llegan seis jugadores sin experiencia en la competición, un técnico sin pergaminos y una pregunta incómoda: ¿alcanza con juventud y físico para competir en la máxima cita europea?

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Walter BenítezDeportes · 5 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

A veces hace tanto calor en Cataluña que uno entiende cualquier decisión. Pero lo del Barcelona no fue por la temperatura: fue un cachetazo con los ojos abiertos. Sin playoffs en la Euroliga y con la espantada en la final de la ACB, la dirigencia se sentó, miró la plantilla y pasó la escoba. De los que quedaron, casi ninguno se salvó.

Del equipo anterior siguen apenas Kevin Punter, Joel Parra, Darío Brizuela y Juan Núñez. El resto se fue. Y ojo, porque lo que entra es, en buena parte, tierra desconocida para la exigente competencia europea. Seis de los refuerzos vienen de la NBA o la G League y nunca pisaron la Euroliga. Umoja Gibson, Tyrese Martin, Stanley Umude, Tosan Evbuomwan, Justin Minaya y Olivier Nkamhoua se van a enterar de lo que es la presión del Viejo Continente sobre la marcha. El único con rodaje europeo previo entre los nuevos es Josh Nebo. Justin Robinson, el base que viene de Paris Basketball, aporta algo de experiencia en el nivel, aunque lejos del Palau.

El nueve y el banco, dos saltos al vacío

El cambio en el banco es de manual. Se fue Xavi Pascual y llegó Aleksander Sekulic, un técnico que no era ni la primera opción ni la más rimbombante. Pesó su paso reciente por Dubai y el vínculo con Kuzey Kilic, el nuevo hombre del scouting. El desafío que tiene por delante Sekulic no es menor: dirigir a uno de los clubes más grandes de Europa con un plantel verde y bajo la mirada permanente del periodismo catalán.

La apuesta tiene su lógica y tiene su riesgo. Juventud, físico, hambre. Suena lindo en la teoría, pero la Euroliga no perdona a nadie. Cuando el ritmo se acelera y los espacios se achican, no alcanza con potencial. Y ahí es donde el Barsa se juega la temporada: si los pibes maduran rápido, pueden dar el batacazo; si los tiempos no se cumplen, la cosa se complica antes de lo pensado.

Por ahora, el libro de pases dice presente. La cancha, en unas semanas, empezará a contar otra historia. La que viene, en el Palau, con un equipo nuevo y una pregunta que no tiene respuesta hasta que la pelota empiece a picar.

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Walter BenítezDeportes

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