Entre la sala de espera y la fibra: el pulso silencioso que el kiwi y la ciruela pasa le ganan al estreñimiento
Dos frutas concentran la mejor evidencia dietaria para mejorar la regularidad intestinal antes de recurrir a medicamentos. Especialistas consultados por este portal coinciden en que la elección depende de cada organismo y en que ningún alimento resuelve el problema por sí solo.

Permitame contarle una escena que se repite más de lo que uno imagina en cualquier consultorio de gastroenterología del conurbano bonaerense: una sala de espera colmada, un paciente que se revuelve en la silla y, cuando por fin le toca el turno, confiesa con tono bajísimo que hace días que no puede ir al baño. No hay glamour posible en esa descripción, y sin embargo es el corazón de un problema que según la evidencia disponible se aborda, en su primera línea, mucho más con el plato que con la pastilla. En ese escenario aparecen dos protagonistas modestos pero sostenidos por la ciencia: el kiwi y la ciruela pasa, dos frutas sobre las que vale la pena detenerse antes de avanzar hacia cualquier tratamiento farmacológico.
El estreñimiento funcional (entiéndase: dificultad para evacuar sin que exista una lesión orgánica que lo explique) es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología, y los protocolos internacionales son claros al situar a la fibra y a la hidratación como los pilares del abordaje inicial. Esa recomendación general es la que abre la puerta a estas dos frutas, que concentran buena parte de la evidencia clínica reciente.
Kiwi: fibra, agua y un número que se repite en los estudios
El kiwi responde al perfil que piden las guías: aporta fibra soluble e insoluble, retiene agua en el intestino delgado y favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico revisado por el American College of Gastroenterology encontró que el consumo de dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos 1,5 evacuaciones espontáneas completas por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación, dos parámetros que para el paciente significan, en la práctica, terminar el trámite en menos tiempo y sin dolor.
Ciruela pasa: la vía del sorbitol y los compuestos fenólicos
La ciruela pasa opera por una vía distinta, y aquí conviene detenerse en el mecanismo porque suele ser el dato que más sorprende en la consulta. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta; ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos en la ciruela pasa como factores que contribuyen a su efecto laxante, y los trabajos sugieren que su acción se apoya más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total. Para quienes llegan con la queja puntual de heces duras, esa diferencia importa.
Los estudios comparativos que incluyeron ambas frutas junto con psyllium (una fibra vegetal muy usada como suplemento) registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico, y de esa evidencia no surge un ganador indiscutido, sino una guía práctica: kiwi cuando pesa más la molestia y el gas, ciruela pasa cuando pesa más la dureza del bolo fecal. Los especialistas insisten en que la incorporación debe ser gradual, acompañando siempre con buena hidratación y sin esperar resultados de un día para el otro.
Si usted, lector, se reconoce en la escena del primer párrafo, sepa que en los centros de atención primaria de la provincia de Buenos Aires y en los hospitales públicos de CABA funciona el servicio de gastroenterología con guardia ambulatoria de lunes a viernes, generalmente entre las 8 y las 14, y que en la mayoría de los casos la consulta inicial, los estudios de laboratorio y los ajustes dietarios se resuelven sin necesidad de derivación. La cita con el especialista suele pedirse por la ventanilla del hospital o por la plataforma digital de cada centro de salud, y en el territorio bonaerense el sistema de turnosonline del Ministerio de Salud permite reservar el primer encuentro en menos de dos semanas hábiles. Llegar a tiempo, contarle al médico cómo son sus deposiciones y hablarle sin pudor del tema es, en buena parte, la mitad del tratamiento.
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