Viernes, 28 de agosto de 2026
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Voces del Impenetrable

La advertencia de Bill Gates: la inteligencia artificial puede achicar las desigualdades o agrandarlas, y todavía no hay un plan para decidir cuál de las dos cosas va a pasar

El fundador de Microsoft publicó una reflexión en su blog personal donde describe el momento actual como una bifurcación histórica. Advierte sobre la destrucción de empleo, los fraudes y los deepfakes y el deterioro del pensamiento crítico, pero también reivindica el potencial de la tecnología para mejorar la salud, la educación y los servicios públicos.

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Griselda OjedaActualidad local · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Doy vuelta esta nota desde hace un rato y la conclusión a la que llego es la misma a la que arriba Bill Gates en su blog personal: la inteligencia artificial es una especie de bifurcación enorme, un cruce de caminos donde todavía no está decidido si vamos para el lado de la equidad o para el lado del abismo. No es una exageración retórica. Es lo que sostiene alguien que construyó buena parte de la infraestructura tecnológica sobre la que se monta esta conversación, y que ahora mira el paisaje con genuina preocupación.

Un cambio sin hoja de ruta

Lo primero que me llamó la atención al leer el texto es la franqueza del diagnóstico. Gates no se anda con rodeos: escribió que no existe ningún plan para facilitar la transición a la era de la IA, y que incluso en las mejores circunstancias el periodo que viene será uno de los más turbulentos de la historia de la humanidad. La frase tiene peso porque viene de alguien que suele pensar los problemas en clave de décadas. Cuando alguien así dice que no hay plan, está diciendo que tampoco hay tiempo para improvisar mucho.

“El desafío es monumental. Incluso en las mejores circunstancias, la transición a esta nueva era de la IA será uno de los periodos más turbulentos de la historia de la humanidad.”Bill Gates

El autor identifica tres ejes de riesgo que conviene mirar de cerca porque no son especulativos: ya están ocurriendo, solo que todavía no les pusimos la dimensión que merecen. El primero es el laboral. Gates anticipa que muchos puestos van a desaparecer de manera permanente, y no apunta a los extremos sino al medio: ventas, atención al cliente, ingeniería de software y asesoría jurídica. Son sectores que ocupan a millones de personas en distintas partes del mundo, y la velocidad del cambio, dice, no da margen para reconversiones lentas.

El segundo eje es el de los daños directos. Menciona el fraude, la desinformación, las falsificaciones digitales conocidas como deepfakes y la vigilancia. Son perjuicios que, según su propia descripción, mucha gente va a sentir en la vida cotidiana antes que en un paper académico. El tercero es el más silencioso y por eso mismo quizás el más inquietante: una encuesta que cita en su texto encontró que un mayor uso de herramientas de IA se asocia con menor capacidad de pensamiento crítico, con efectos más pronunciados en los más jóvenes. Gates advierte que la comodidad de interactuar con estos sistemas puede terminar sustituyendo vínculos humanos fundamentales, sobre todo en la infancia y la adolescencia.

El otro costado: dónde puede achicar la brecha

Dicho todo eso, el fundador de Microsoft no se queda en el diagnóstico apocalíptico. Enumera terrenos donde la tecnología ya muestra capacidad real para reducir desigualdades, y lo hace con ejemplos concretos que vale la pena repasar:

  • En salud, muchos hospitales pequeños no tienen especialistas disponibles durante emergencias. La IA puede suplir esa ausencia en el momento exacto en que se la necesita.
  • En educación, la herramienta puede mejorar el acceso a conocimiento en regiones con recursos limitados, donde hoy conseguir un buen tutor o un material actualizado es un privilegio.
  • En discapacidad, puede asistir a personas con limitaciones sensoriales o motrices de maneras que hasta hace pocos años eran inviables.
  • En servicios públicos, puede hacer más eficiente la gestión estatal en áreas donde los recursos humanos y presupuestarios siempre quedan cortos.

Me quedo pensando en lo que falta para que esa segunda lista se materialice. Gates lo dice con claridad: la diferencia entre una IA que distribuye oportunidades y una IA que concentra todavía más riqueza no es tecnológica, es política y social. Son decisiones que se toman en parlamentos, en consejos de administración, en aulas y en redacciones. Son decisiones que nos involucran a todos, incluso a los que no tocamos una línea de código en nuestra vida. La ventana para tomarlas con cierto cuidado está abierta hoy. Mañana, probablemente, ya no.

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Griselda OjedaActualidad local

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