La nueva apuesta de Ridley Scott: ciencia ficción, un guion que lo sedujo a primera vista y un tercer acto que hubo que reescribir
El director británico vuelve al género que lo consagró con una película post-apocalíptica basada en la novela de Peter Heller, y le pidió al guionista Mark L. Smith un cambio clave en el desenlace para sumar al personaje de Jacob Elordi. La afirmación la hizo en una entrevista con la revista GQ.

Hay algo que todavía se huele en cualquier sala de montaje cuando un director se enamora de un guion: ese aire a café recalentado, a papel todavía tibio de la impresora, a discusión que recién empieza. Yo lo reconocí de inmediato mientras leía las palabras de Ridley Scott sobre su nueva película, porque hay pasiones que se notan a kilómetros de distancia, y la de este señor de casi noventa años con el cine de ciencia ficción sigue siendo una de las más contagiosas de toda la industria.
La película se llama La constelación del perro, aunque en inglés mantiene el título original The Dog Stars, y llega a las salas argentinas como una de las apuestas fuertes del año. Está basada en la novela de Peter Heller, ese libro raro y hermoso que cuenta la historia de un piloto que sobrevive a una pandemia en una zona aislada de Estados Unidos, y que un día decide levantar vuelo hacia lo desconocido. El libro fue un éxito de público y de crítica cuando se publicó en 2012, y desde entonces varios cineastas se pelearon por adaptarlo. Terminó en manos de Scott, que leyó el guion de Mark L. Smith y, según sus propias palabras, reaccionó de una manera que le ocurre muy pocas veces en la vida.
Un guion que entra en el podio personal de Scott
Lo dijo el director en una entrevista con la periodista Martina Barone para la revista GQ, y la frase no es menor: para Ridley Scott, los guiones que lo convencen de verdad se cuentan con los dedos de una mano. Puso como ejemplos el de Alien, el octavo pasajero, el de Marte, y ahora el de La constelación del perro. Tres películas en más de cuatro décadas de carrera. Uno lee eso y entiende que no es un comentario lanzado al pasar, sino una declaración de principios: cuando a Scott algo le llega, lo dice, y cuando algo no le llega, directamente lo cambia.
Porque aquí viene la parte que más me interesa contarles, la que muestra cómo trabaja este director cuando un guion lo enamora pero al mismo tiempo le pide ajustes. Scott le encargó a Smith una reescritura del tercer acto. El cambio central fue incorporar al personaje que interpreta Jacob Elordi en una situación que, en la novela de Heller, directamente no existe. El director lo justificó con una necesidad muy concreta, la de una perspectiva realista, una forma de mirar el apocalipsis que él sentía que faltaba en el material original y que la presencia del personaje de Elordi podía aportar.
- La película es una adaptación de la novela post-apocalíptica The Dog Stars, de Peter Heller, publicada en 2012.
- Scott leyó el guion de Mark L. Smith y lo incluyó entre los tres que más lo convencieron en su carrera, junto con Alien, el octavo pasajero y Marte.
- El director pidió reescribir el tercer acto para sumar al personaje interpretado por Jacob Elordi en una situación que no estaba en el libro.
- El rodaje y los detalles de estreno en la Argentina todavía no fueron confirmados de manera oficial por la distribuidora local.
Un viejo conocido de la reescritura
A mí, que vengo siguiendo la carrera de Scott desde que era chica y mi viejo me llevaba al videoclub del barrio a buscar VHS de Blade Runner, no me extraña nada este movimiento. Scott tiene una historia larga con los guiones que modifica. El caso más famoso sigue siendo el de Alien, el octavo pasajero, donde el texto original de Dan O'Bannon pasó por tantas manos y tantas plumas que ya nadie se acuerda bien de qué era de quién, pero el resultado fue una de las películas más influyentes del cine de ciencia ficción. Lo de La constelación del perro parece más una operación quirúrgica, un cambio focal en el tercer acto, que una reescritura total. Y eso, viniendo de un director de su experiencia, suele ser señal de que el material base era sólido y que él simplemente lo terminó de empujar hacia donde quería.
Hay algo también que me emociona particularmente y quiero compartirlo con ustedes. Cada vez que un director de esta edad y de este recorrido vuelve a un género que lo hizo grande, uno se pregunta si es por dinero, por costumbre o por amor al oficio. Scott lo dejó claro en la misma entrevista: describió a La constelación del perro como uno de sus trabajos más personales en el último tramo de su carrera. Y eso, en un tipo que viene de dirigir Gladiator, Blade Runner y Alien, no es un dato menor. Es, más bien, una promesa. Habrá que ver si la cumple cuando la película llegue a las salas. Mientras tanto, uno se queda con esa imagen del director leyendo el guion por primera vez, y con la certeza de que el cine de ciencia ficción todavía le debe varias buenas tardes a Ridley Scott.
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