Martes, 8 de septiembre de 2026
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Voces del Impenetrable

La película que Tarantino vio cinco veces en una semana y nadie fue a ver al cine

El director de "Pulp Fiction" reveló su obsesión por "Fandango", el debut de Kevin Reynolds con Kevin Costner que recaudó 91 mil dólares en 1985 y se convirtió, sin querer, en objeto de culto.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · 8 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Hay un sonido particular en las salas de cine cuando empieza una función y la butaquería todavía se está acomodando: esa mezcla de murmullos, el crujido de los pochoclos y el zumbido del proyector arrancando. A mí me transporta de inmediato a la única vez que vi dos veces la misma película un mismo día, y la confesión de Quentin Tarantino que llegó esta semana me trajo justo ese recuerdo, porque el tipo asegura haber ido cinco veces en siete días a ver Fandango, la ópera prima de Kevin Reynolds que en 1985 pasó sin pena ni gloria por las carteleras norteamericanas.

La cosa fue así: en el 85, cuando recién terminaba el secundario y la vida adulta todavía se veía lejos, yo era de las que juntaba monedas para la entrada del cine los sábados a la tarde. En esa época Fandango pasó fugaz, casi sin aviso. Costner interpretaba a un joven que se lanza con sus amigos a un viaje por carretera después de la graduación, en el 72, como última travesura antes de hacerse grande. La película juntó apenas 91 mil dólares en su estreno, una cifra que hoy suena a broma para un film que después se ganó el corazón de los cinéfilos.

Cinco veces en una semana

Décadas después, en una charla con Vanity Fair, Tarantino soltó la bomba: "Es una de las mejores óperas primas de la historia del cine. La vi cinco veces en el cine, ¡y solo estuvo en cartelera una semana!". Ahí entendí que el fenómeno del que hablamos no es el de un éxito masivo, sino el de un film que encontró a su público de a uno, de a uno, en sesiones que muchos ni sospecharon.

Y la cosa va más allá de un capricho de fan. Tarantino se deshizo en elogios para Costner, y lo dijo con una honestidad que a mí, como espectadora de toda la vida, me llegó al corazón: "La señal de un actor realmente genial es que, después de ver su actuación, quieres actuar como él. Quería vestirme como Kevin Costner. Empecé a hablar como Kevin Costner. Quería ponerme un esmoquin mugriento y dormir y orinar y vomitar y beber y sudar en un coche cruzando el desierto. Hizo que un esmoquin mugriento parezca lo más guay del mundo".

El director detrás de cámara

El que estaba detrás de cámara, Kevin Reynolds, también se llevó su cuota de admiración. En los noventa el propio Tarantino lo había bautizado como el futuro Stanley Kubrick de su generación. La profecía no se cumplió del todo, aunque Reynolds siguió trabajando con Costner en dos tanques posteriores: Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991) y Waterworld (1995), esta última atravesada por tensiones durante el rodaje que después se aplacaron.

  • Fandango (1985): ópera prima escrita y dirigida por Kevin Reynolds, con Kevin Costner como protagonista, sobre un viaje de cinco amigos el día de su graduación en 1972.
  • Recaudación inicial en EE. UU.: 91.000 dólares, pese a lo cual con los años ganó estatus de película de culto.
  • Confesión de Tarantino: vio la película cinco veces en su semana de estreno y la incluyó entre las mejores óperas primas de la historia.
  • Sobre Costner, el director dijo que después de esa actuación quiso "vestirse, hablar y vivir" como su personaje.
  • Reynolds y Costner volvieron a cruzarse en Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), Waterworld (1995) y la miniserie Hatfields & McCoys.

Hay un detalle que a mí me cierra el círculo: el compromiso con Hatfields & McCoys fue lo que terminó sacando a Costner de la pelea por un papel que al final quedó en otras manos, nada menos que en Django desencadenado. Tarantino, que tanto lo había admirado de joven, terminó dirigiendo a otro actor en esa silla. La vida, a veces, escribe guiones con la misma ironía que un buen film de culto.

Y es que Fandango hoy vive en ese limbo hermoso de las películas que se descubren de casualidad, en una tarde de cable, en una recomendación de un amigo, en una retrospectiva inesperada. Para los que la vieron en el 85, es un recuerdo de butacas y pochoclo. Para los que la descubren ahora, es la prueba de que un estreno puede ser pequeño y un clásico, enorme. Como me dijo una vez un viejo proyectorista con voz de tango: hay cintas que no prenden en su tiempo, pero después arden lento, y arden para siempre.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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