Messi se fue de la selección y dejó una conversación pendiente en muchas mesas familiares
La retirada del capitán abre una oportunidad concreta para hablar con los hijos sobre esfuerzo, error y trabajo en equipo. Un libro escrito por madre e hija tomó esa posta antes del anuncio y ofrece un mapa de valores aplicable al día a día.

Cuando Lionel Messi confirmó que dejaba la selección argentina, en muchísimas casas no se habló solamente de fútbol: se abrió también una conversación largamente postergada con los chicos sobre qué se lleva uno cuando termina una etapa y empieza a hacer el balance en voz alta. Lo que dejó el capitán, vaya paradoja, tiene menos que ver con los goles y mucho más con la manera en que se construyó durante décadas para llegar a donde llegó.
En un departamento del barrio de Caballito, María del Carmen Ledesma, abuela de tres chicos que juegan al fútbol en el club del barrio, me dijo mientras servía el mate que todavía no terminaba de procesar la noticia: "Les quiero explicar a mis nietos por qué lloré cuando se fue, y no es por los títulos solamente, es por cómo se bancó todo". Esa escena, multiplicada por miles en todo el país, es la que motorizó un libro que llegó a las librerías bastante antes del anuncio del retiro.
Un libro que se anticipó a la despedida
"¡Messirve!", de Ediciones B, lleva las firmas de Verónica de Andrés y Florencia Andrés, madre e hija que se propusieron usar la figura del rosarino como hilo conductor para hablar de valores concretos, lejos de cualquier idealización. Las autoras toman lo verificable: cómo reaccionó frente a las críticas, qué dijo sobre su familia, cómo definió el éxito en sus propias palabras. Nada de frases grandilocuentes sacadas de contexto.
“Ser un éxito de la noche a la mañana me llevó 17 años y 114 días.”Lionel Messi
Esa definición, atribuida al propio Messi, condensa un punto que las autoras trabajan en el libro y que a mí, como adulta, me resulta de los más útiles para charlar con un chico: los resultados visibles siempre tienen una historia invisible detrás, y esa historia suele ser silenciosa, paciente y bastante menos glamorosa que el resultado final.
- La diferencia entre talento y disciplina, porque muchas veces se confunden y no son lo mismo.
- La relación con el error, ya que Messi no ganó siempre ni jugó bien en todos los partidos, y eso no lo invalidó como jugador ni como persona.
- El vínculo con la familia, porque él mismo mencionó a su mujer, a sus hijos y a sus padres como reguladores de su estado anímico y de su escala de valores.
- La idea del equipo, porque insistió en reiteradas oportunidades en que sin sus compañeros no habría logrado absolutamente nada.
- La manera de atravesar las críticas, porque las hubo, y muchas, y eso también se puede contar en una mesa familiar.
A mí lo que más me interesa transmitir desde este lugar es que la despedida de Messi no clausura nada, sino que más bien abre: queda por delante la conversación en cada familia, en cada escuela, en cada merienda compartida después del entrenamiento. Las autoras Verónica y Florencia Andrés pusieron por escrito lo que muchos intuíamos, y el retiro del capitán le da a esa lectura una oportunidad que no había tenido hasta ahora. La comunidad educativa, las familias y los clubes de barrio son, a mi entender, a quienes les toca ahora transformar el legado en palabras cotidianas para los chicos.
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