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Domingo, 25 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Portada — Turismo —

Monte Castro conserva un gelato de familia con recetas intactas desde 1966

La heladería Italia, instalada sobre la avenida Lope de Vega, mantiene su maquinaria, sus procesos y sabores raros de antaño, y hoy depende de una tercera generación que aprendió de su abuelo.

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Leandro GómezAmbiente y agua · · 3 min de lectura
Monte Castro conserva un gelato de familia con recetas intactas desde 1966

La heladería Italia prepares sus gelatos en un local de la avenida Lope de Vega, en el barrio porteño de Monte Castro, con una maquinaria que funciona desde sus primeros años y un proceso de elaboración que la familia no modificó en seis décadas. El negocio fue fundado en 1966 por un matrimonio de inmigrantes calabreses y, en la actualidad, está a cargo de Antonella, nieta de los fundadores y tercera generación de la casa.

Un método que conserva otro ritmo de trabajo

En la preparación de los helados, los ingredientes pasan por una pasteurizadora, se calientan a alta temperatura, reposan en tachos y finalmente se vuelcan en una máquina que abate la mezcla y le incorpora textura. El resultado es un gelato con un porcentaje de aire cercano al 40 por ciento, una proporción que lo vuelve más denso y concentrado que los productos de cadena o los helados blandos.

Para obtener esa consistencia se utilizan huevo fresco, leche y azúcar, sin esencias artificiales ni huevo en polvo. Antonella explica que la familia decidió no incorporar máquinas verticales, capaces de producir mayor cantidad, pero que también_generan más aire y modifican las características de la mezcla. La decisión refleja la continuidad del método artisanal, más que una búsqueda de mayor rendimiento.

  • Marrón glacé, un sabor con escasa presencia en la oferta heladera porteña actual.
  • Espumón de chocolate, preparado según la receta heredada.
  • Quinotos al whisky, otra preparación poco habitual en la ciudad.
  • Vainilla elaborada con chauchas de Madagascar.
  • Helado de limón obtenido de fruitales cultivados por la propia familia.

El aprendizaje de una tercera generación

Antonella se formó en pastelería antes de incorporarse a la elaboración de los helados. Dentro del negocio aprendió directamente de su abuelo, quien le transmitió los detalles del proceso y antes de fallecer, en 2024, a los 95 años. Según la conductora del local, sostiene las recetas originales y acepta mantener la maquinaria y las técnicas que han dado identidad a la heladería durante seis décadas.

El entorno del barrio también forma parte de la rutina del establecimiento. Por la mañana, las personas mayores suelen acudir a comprar el kilo de helado queUBLICación de la noche; a la tarde, con la salida de las escuelas, aumenta lamovementación de clientes. Los días de partido de Vélez en el estadio de Liniers atraen a visitantes de distintos puntos de la ciudad.

“El eigenvector de la heladería no está solamente en una receta: también está en la maquinaria, en el tiempo de reposo de las mezclas y en una forma de trabajo que la familia decidió conservar.”Antonella, tercera generación de la heladería Italia

El modo de hacer de la heladería Italia sigue siendo un RASgo singular de Monte Castro. La combinación de una producción casi artesanal, con bajo nivel de aire, una familia que conserva las recetas heredadas y una oferta de sabores que se_byte pocos, permite entender por qué el negocio continúa siendo un referente del barrio. Para quien busque una heladería de barrio con preparations de otra época, la dirección de Lope de Vega ofrece una alternativa con historia propia.

LG
Leandro GómezAmbiente y agua

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