Russell se dio el gusto en Bakú, Colapinto se quedó con las manos vacías y la F1 ya piensa en Sepang
El británico ganó la carrera en Azerbaiyán y el argentino abandonó después de un incidente que también se llevó puestos a Gasly y Norris. La próxima parada será en Malasia, con el nombre de Baréin y una historia curiosa detrás.

Che, hacía un calor de novela en Bakú y el circuito, como siempre, decidió que la perlita la iba a hacer él solito. Russell ganó la carrera y se fue con los puntos a casa. De Franco, mejor ni hablar: se le cruzó un Gasly medio dormido, apareció Norris como convidado de piedra y los tres vieron cómo elSafety Car les pasaba por al lado como quien mira un accidente desde la ventanilla del colectivo.
El argentino quedó fuera en ese incidente múltiple y volvió a quedar a pie, con esa bronca que le debe estar durmiendo en el pecho desde la última vuelta. La carrera la cerró Russell, que administró la ventaja como quien cuida el asado para que no se le queme.
La próxima escala tiene nombre confuso
Ahora la Fórmula 1 levanta campamento y se muda a Sepang, en Malasia. La cita está prevista del 2 al 4 de octubre y será la decimosexta fecha de la temporada. Eso sí, hay un detalle que a uno lo deja pensando: la carrera se llama Gran Premio de Baréin, aunque se corra al otro lado del mundo. La explicación tiene que ver con la guerra en Medio Oriente, que obligó a suspender las fechas previstas en esa región y también la de Arabia Saudita.
- Distancia: 56 vueltas al trazado de Sepang.
- Longitud del circuito: 5,543 kilómetros, con 15 curvas.
- Recorrido total previsto: 310,398 kilómetros.
- Referencia histórica: Vettel tiene la vuelta rápida, de 1 minuto, 34 segundos y 80 milésimas, lograda en 2017.
- El mismo Vettel manda en victorias en este escenario, con cuatro.
Sepang tiene su propia historia, claro. Nació como proyecto del exprimer ministro Mahathir Mohamad en los años noventa, lo diseñó Hermann Tilke, arrancó a construirse en 1997 y abrió sus puertas en 1999, cuando recibió al primer Gran Premio de Malasia de Fórmula 1. Un autódromo con pedigree, vaya.
Lo de Colapinto duele, no hay vueltas que darle. Te deja con la sensación de que hasta que no termine la carrera no podés confiar en nada. Ahora toca esperar, mirar el termómetro y rezar para que en Malasia el circo le haga un lugar al pibe. La que viene, en Sepang, con el nombre de Baréin y la térmica a full.
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