Sábado, 5 de septiembre de 2026
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Voces del Impenetrable

Sangre, espuma y mucho dinero: la dinastía Guinness llega a la pantalla con una promesa de pelea familiar bien irlandesa

Netflix estrena «La casa Guinness», la nueva creación de Steven Knight, que vuelve a poner a una familia poderosa en el centro de un drama de época atravesado por las desigualdades de la Irlanda del siglo XIX.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · 4 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me llegó el ruido antes que la imagen: el tintinear de vasos, ese golpe seco de una Guinness bien tirada sobre la barra de madera, y una vozarrón que canta chamamé de fondo como si en un pub de Dublín se hubiera colado algo del Litoral. La mezcla es absurda, lo sé, pero así me imagino yo el arranque de esta serie que llega a Netflix con la intención de sacudir a la pantalla desde una de las sagas más emblemáticas de Irlanda. Porque acá no hay magia ni espadas: hay cerveza, herencia y una parentela que se despedaza por dentro.

El punto de partida es 1868, en Dublín, y la noticia que sacude a toda una ciudad: muere Benjamin Lee Guinness y deja a sus cuatro hijos al frente de uno de los imperios económicos más formidables de la Irlanda del siglo XIX. Lo que en cualquier otro hogar habría sido un duelo contenido y una sucesión ordenada, en la casa Guinness se transforma en un ring donde se cruzan la ambición desmedida, los secretos guardados durante años y la pesada mochila de llevar un apellido que, para esa época, ya era sinónimo de poder.

Una familia que se pelea mientras el mundo cambia

La serie pone el ojo sobre los hermanos Arthur y Edward Guinness, los dos herederos que quedan prendidos del volante de la cervecería y que, por lo que se ve en los adelantos, no se bancan ni comparten media decisión sin chocar de frente. Pero no son los únicos con intereses en juego: el resto de los también aparece con sus propios planes, sus alianzas puntuales y sus traiciones a tiempo, y son justamente esas diferencias las que marcan el pulso de los ocho episodios.

Lo interesante es que la propuesta no se queda en la sobremesa familiar. La producción se toma muy en serio el contexto social y político de la Irlanda del siglo XIX, donde las desigualdades eran un agujero negro y las tensiones políticas latían debajo de cada gesto. El poderío económico de los Guinness queda así puesto frente a una sociedad que estaba mutando a los tumbos, y la serie se da el lujo de usar a una dinastía cervecera como excusa para mostrar cómo se acomodan los poderosos cuando el mundo de abajo empieza a moverse.

Knight vuelve a su patio trasero: dramas de época con los puños cerrados

Detrás de cámara aparece un nombre que ya sabe cómo se cocina este tipo de historias: Steven Knight, el mismo creador de «Peaky Blinders», que se hizo un lugar en la televisión internacional construyendo universos de época donde las peleas de clase, los lazos familiares retorcidos y la violencia del poder conviven sin pedir permiso. «La casa Guinness» se inscribe en esa misma línea: un drama histórico que toma el origen de un imperio como punto de partida para explorar lo que pasa puertas adentro cuando hay mucho dinero, mucho apellido y muchas gargantas secas de por medio.

Mientras tanto, yo me quedo acá, en mi mesa de siempre, con el ruido del chamamé que sigue sonando como si no entendiera en qué siglo está, y la certeza de que cuando una serie se anima a mirar hacia adentro de una familia así, con sus miserias y sus grandezas, lo que se está contando en realidad es algo que nos toca a todos: lo difícil que resulta heredar algo cuando uno no sabe bien qué quiere hacer con eso. La casa Guinness ya está servida, bien fría, y promete espuma para rato.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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