Totti se calza otro equipo: ahora le toca el baskét y la política del club
El eterno diez de la Roma deja la camiseta verde y amarilla y se mete en el básquet como asesor de un club recién nacido. Su función va mucho más allá de poner la cara: quiere mover estructura, hinchas y calle.

Dicen que el calor en Roma en septiembre es insoportable, pero lo de Francesco Totti no es cuestión de clima: es hambre de otro desafío. El Flaco eterno, capitán de la Roma durante dos décadas, se calzó otro traje y firmó como asesor de Maxima Roma, el club de básquet que está empezando a escribir su propia historia en la capital italiana.
Su llegada no es una foto ni un contrato para hacer bonito. Totti va a meter la mano en las decisiones deportivas, en el vínculo con los hinchas y hasta en los programas de responsabilidad social del club. Traducido: quiere construir, no sólo aparecer.
Palabras que no quedaron en la nada
El propio Totti dejó en claro por qué aceptó: "Tenía hambre de nuevos retos y sentí el deseo de asumir uno nuevo. El rol y, sobre todo, el proyecto que me ofrecieron me convencieron de inmediato." Y agregó, con esa mezcla de modestia y convicción que siempre lo caracterizó: "Estoy muy feliz de ser parte activa de este proyecto y agradezco al club la confianza depositada en mí."
“La participación de Francesco en el proyecto confirma nuestra identidad como club y demuestra que estamos construyendo algo con lo que toda la ciudad puede identificarse. Su papel no será meramente simbólico.”Paul Matiasic, presidente de Maxima Roma
El número es de esos que marean: 786 partidos y 307 goles con la camiseta de la Roma, 20 años consecutivos con la cinta de capitán, cinco títulos (un Scudetto, dos Copas de Italia y dos Supercopas) y la Bota de Oro europea en 2007. A eso se le suman 58 partidos con la selección italiana y un Mundial levantado en Alemania 2006. Se retiró en mayo de 2017 y, nueve años después, vuelve al ruedo, aunque ahora con papeles bien distintos.
- De capitán eterno a asesor institucional: cambio de rol, misma ciudad.
- El desafío es político y deportivo: estructura del club, hinchas y responsabilidad social.
- La apuesta de Maxima Roma es clara: usar el nombre Totti para ganar identidad y calle.
- La pregunta queda picando: ¿alcanza con el carisma de una leyenda del fútbol para hacer grande a un club de básquet?
Yo lo veo así: Totti siempre fue de los que bancaban el proyecto, no sólo el escudo. Que se meta ahora en el básquet dice mucho de cómo entiende su lugar en Roma, que no es el de un exjugador nostálgico sino el de alguien que quiere seguir construyendo donde lo dejaron todo. La que viene, será en el rectángulo de juego. Y esta vez, la cancha tendrá aros.
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