Sábado, 5 de septiembre de 2026
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Voces del Impenetrable

Una fórmula suiza que le devuelve la juventud al avión: la resina que se recicla pieza por pieza

Un laboratorio de Suiza creó una resina epoxi ignífuga que, con calor y un solvente, se desarma como un rompecabezas y permite recuperar hasta el panal de aramida y la fibra de carbono de los paneles de aviones y trenes.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · 5 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A veces una buena nota empieza en un sonido. Esta empieza en un chirrido: el que hace una herramienta cuando corta un panel viejo de un avión fuera de servicio. Un ruido seco, final, que durante décadas fue la última vez que esos materiales servían para algo. Porque después, directamente, se quemaban o terminaban enterrados en un vertedero. Así de crudo, así de poco poético. Pero ahora hay un equipo en Suiza que viene a cambiar ese destino, y la historia es lo suficientemente interesante como para contarles de primera mano cómo funciona.

Hay un dicho en el Nordeste que dice: "lo que se junta, se puede desjuntar". Es un verso de chamamé que me quedó rondando mientras leía este avance del laboratorio federal suizo Empa, en colaboración con la empresa Elantas y con financiamiento de la agencia de innovación Innosuisse. Los investigadores acaban de desarrollar una resina epoxi que tiene dos virtudes poco comunes: aguanta el fuego como las tradicionales y, además, se deja desarmar pieza por pieza cuando uno quiere reciclarla. Una rareza, porque las resinas epoxi convencionales, una vez curadas, son prácticamente imposibles de remodelar.

El problema que tenían los paneles en el fondo del galpón

Les cuento de qué están hechos esos paneles que equipan pisos y cabinas de aviones y trenes, para que se entienda por qué el avance importa tanto. Son estructuras multicapa: un núcleo de panal de aramida, parecido a un cartón de huevos pero de un material muy resistente y liviano, envuelto por tejidos de fibra de vidrio o de fibra de carbono, todo pegado con resina epoxi. Esa combinación es liviana y resistente, que son exactamente las dos palabras que obsesionan a cualquier ingeniero del transporte. El drama aparece cuando la pieza cumplió su vida útil: la resina curada no se puede fundir ni remodelar como un plástico común, y entonces el conjunto entero termina incinerado o descartado, sin que se recupere ni un gramo de material.

Acá me permito una reflexión personal, porque creo que vale la pena. Cuando uno se sube a un avión, lo último que piensa es en el piso. Y sin embargo, ese piso que pisamos lleva décadas siendo una pequeña bomba ambiental al final de su vida útil. Pensar que ahora existe una tecnología para desarmarlo y recuperar hasta las fibras más caras me parece, mínimamente, una buena noticia en un mundo donde todo se tira.

El truco: un aditivo con fósforo que hace dos cosas a la vez

El hallazgo del equipo de Empa fue sumar a la fórmula de la resina un aditivo con fósforo. No parece demasiado, pero el efecto es doble. Por un lado, le otorga propiedades ignífugas al material, algo no menor en un sector donde la seguridad contra incendios es innegociable. Por el otro, habilita un proceso de reciclaje termomecánico: bajo condiciones controladas de temperatura, la resina se ablanda y puede volver a procesarse. Algo que hasta ahora era prácticamente ciencia ficción.

“Cuando se hace que un material sea ignífugo, siempre se terminan alterando también sus otras propiedades.”Sabyasachi Gaan, investigador de Empa
  • Resistencia al fuego equivalente a las resinas epoxi tradicionales que usa la industria.
  • Propiedades mecánicas prácticamente intactas frente al epoxi convencional.
  • Cumplimiento de los requisitos de seguridad contra incendios del sector aeronáutico y ferroviario.
  • Posibilidad de separar el panel en sus capas individuales con calor y un solvente.
  • Recuperación del panal de aramida y de la fibra de carbono, materiales de costo elevado en el mercado.
  • Perspectiva futura de recuperar incluso la propia resina a partir de la solución del reciclado.

Un rompecabezas que se desarma solo

Pero el paso más importante del proyecto fue un paso más allá. No alcanza con ablandar la resina para reutilizarla en bloque: el verdadero gol fue lograr que, al aplicar el solvente adecuado junto con calor, la estructura multicapa se descomponga en sus partes individuales. Así, una por una, como quien desarma un rompecabezas, se pueden separar el panal de aramida, las capas de fibra tejida y, en el horizonte, la propia resina. Recuperar esos materiales por separado tiene un valor concreto que no es menor: tanto el panal de aramida como la fibra de carbono son insumos caros en el mercado, y volver a utilizarlos cierra un círculo que hoy ni siquiera existe.

Eso sí, hay que ser prudentes. La recuperación de la resina epoxi a partir de la solución usada en el proceso todavía es, según el propio laboratorio, objeto de investigación futura. De confirmarse esa posibilidad, el sistema permitiría reciclar prácticamente la totalidad del compuesto. Por ahora, lo que el proyecto demostró es la viabilidad de la tecnología: que se puede hacer, que funciona, que los números cierran. Es un primer paso firme en una dirección que, hasta hace muy poco, parecía cerrada.

Yo no soy ingeniera ni química, soy una periodista que se sube a aviones y trenes y que, como cualquiera, prefiere que el mundo no se llene de cosas que ya no se pueden reusar. Si esta resina llega a las líneas de producción, el chirrido de la herramienta que corta un panel fuera de servicio dejará de sonar como un final y empezará a sonar, espero, como el principio de otra cosa.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos

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