Martes, 8 de septiembre de 2026
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Voces del Impenetrable

Una ovación que cruzó la pantalla: Rob Reiner se llevó un Emmy póstumo por su paso por The Bear

El actor y director, fallecido en diciembre de 2025 a los 78 años, fue reconocido en los Creative Arts Emmy por su interpretación de un consultor empresarial en la última temporada de la serie de FX. Es el primer premio póstumo por actuación en pantalla desde 1995.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Arrancamos por el final, como se estila en estas historias que ya no tienen marcha atrás. Hubo un murmullo primero, después un aplauso largo, de esos que en las galas se estiran como si el público necesitara tomarse su tiempo para procesar lo que acababa de pasar. En el Peacock Theater de Los Ángeles, durante la segunda noche de los Creative Arts Emmy, el nombre de Rob Reiner se leyó en la pantalla como ganador en la categoría de mejor actor invitado en una serie de comedia. Y la ovación se sostuvo, porque quienes estaban ahí sabían que estaban homenajeando a alguien que ya no iba a poder subir a buscar la estatuilla.

Te lo cuento en primera persona, porque a mí estas premiaciones siempre me remiten a cierta melancolía chaqueña: me acuerdo del chamamé de Mario Millán Medina que dice "cuando me vaya, quiero que me recuerden por lo que hice y no por lo que dejé de hacer". Y esta vez la frase pegaba justo, porque Reiner, que murió el 14 de diciembre de 2025 en su casa de Los Ángeles junto a su esposa Michele Singer Reiner, a los 78 años, terminó siendo reconocido por un papel que ni siquiera era el más extenso de la serie, pero que en estas cuatro líneas te quiero explicar por qué valió cada segundo en pantalla.

El consultor que se ganó a todos

En la cuarta temporada de The Bear, la serie de FX, Reiner interpretó a Albert Schnurr, un consultor empresarial que comparte sus escenas con Ebraheim, el personaje de Edwin Lee Gibson. Schnurr es de esos personajes que entran a un set con una carpeta y una sonrisa tranquila, y terminan enseñándole al protagonista cosas que ni el protagonista sabía que necesitaba aprender. Acompañó la evolución del restaurante central de la trama, orientó cuestiones de franquicia y crecimiento del negocio, y se despidió en lo que terminó siendo la última temporada de la tira. Suficiente, aparentemente, para que la Academia lo pusiera por encima de Michael J. Fox y Brett Goldstein por En terapia, de Hamish Linklater por Widow's Bay, de Christopher McDonald por Hacks y de Connor Storrie por Saturday Night Live.

Pero acá hay un dato que me parece que vale la pena estirar un poco, porque no se trata solo de un reconocimiento más en una carrera larga. Este Emmy tiene una marca histórica: es el primer premio póstumo por actuación en pantalla desde 1995, cuando Raúl Juliá lo recibió por su papel en The Burning Season. Es decir, pasaron treinta años sin que alguien se llevara una estatuilla después de muerto por un trabajo frente a la cámara. Y a mí eso, te confieso, me pega fuerte: pensar que en tres décadas no había pasado, y que justo le toca a un tipo que ya tenía un Emmy encima, ganado en los años setenta por All in the Family, donde le puso el cuerpo y la voz a Michael "Meathead" Stivic durante años. Reiner, además, había vuelto a ser nominado en 2024 como director y productor de un documental, lo que muestra que el tipo nunca dejó de trabajar.

  • Rob Reiner murió el 14 de diciembre de 2025 en su domicilio de Los Ángeles, junto a su esposa Michele Singer Reiner, a los 78 años.
  • Ganó el Emmy a mejor actor invitado en comedia por su papel de Albert Schnurr en la cuarta temporada de The Bear, la última de la serie.
  • Es el primer Emmy póstumo por actuación en pantalla desde 1995, cuando lo obtuvo Raúl Juliá por The Burning Season.
  • Ya había ganado un Emmy como intérprete por All in the Family, donde encarnó a Michael Meathead Stivic.
  • En su faceta de director y productor dejó títulos como Cuando Harry encontró a Sally y La princesa prometida, entre muchos otros.

Me parece importante cerrar esta nota con una reflexión que a mí, como espectadora de toda la vida de su cine, me sale sola: Reiner fue uno de esos tipos que se movieron con la misma naturalidad delante y detrás de cámara. Lo vimos ser el yerno que discutía con Archie Bunker en la mesa del living, y lo vimos dirigir comedias románticas que todavía hoy se citan en cualquier sobremesa. Y sin embargo, en sus últimos meses, eligió meterse en una serie de cocina con mucho ruido de baterías y ollas, y dejar una actuación contenida, de las que se recuerdan por el gesto justo en el momento justo. La ovación en el Peacock Theater, dicen los que estaban ahí, duró lo que dura un buen silencio compartido. A veces los premios se entregan para coronar una carrera, y a veces se entregan para despedir a alguien. Esta vez fue las dos cosas.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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