City ganó, golea y lidera: suena hermoso hasta que mirás la cara de Haaland
El equipo de Maresca derrotó 3-2 a Ipswich con un doblete del noruego, que se retiró lesionado en la última jugada. Palacios jugó los 90 en el visitante; Enzo Fernández entró en el complemento.

Aplaudan, señores, que el Manchester City ganó, goleó, sigue invicto y se acomodó en la punta con cuatro puntos de colchón. Todo bárbaro. Todo soñado. Hasta que al final del partido miraste a Erling Haaland y se te cayó la sonrisa. El noruego se fue derecho al vestuario, caminando como quien pisa vidrio roto, y dejó a medio mundo con la pregunta que nadie quería hacer: ¿cuánto le duele y cuánto se pierde? Pero de eso hablamos más adelante. Ahora vamos a lo que pasó en la cancha, que laPremier no espera.
Un primer tiempo con respuestas rápidas
El arranque fue de manual citizen. A los 19, Phil Foden empujó una pelota dentro del área tras una asistencia de Jérémy Doku. Ventaja, abrazo, foto. Pero duró lo que dura un suspiro en Portman Road: dos minutos después, Daizen Maeda le ganó la carrera a todo el mundo y firmó el 1-1 con una definición mano a mano. La Premier tiene esa cosa bendita de no dejarte festejar tranquilo. A los 34, Haaland -el Gigante Bueno- apareció en el momento exacto y metió un cabezazo letal tras un centro de Mateo Kovacic desde la derecha. 2-1 y al vestuario con la sensación de que el partido estaba donde Guardiola lo imaginaba.
Segundo tiempo: la diferencia la hizo Haaland, otra vez
El noruego es una criatura de otro torneo. A los 24 del complemento la aguantó en la puerta del área, se sacó a un defensor de encima como quien se sacapea una migaja y la cruzó con el pie izquierdo. Golazo. Segundo de la noche, decimosegundo en los últimos ocho partidos si contamos todo. Mientras tanto, Enzo Fernández había ingresado en el entretiempo y se topó con el VAR en una acción que le anularon por milimétrica posición adelantada. El videoarbitraje le había dado la derecha a Ipswich en tiempo de descuento: penal, Zian Flemming lo cambió por gol y el 3-2 quedó con un final con más suspenso del que el City esperaba.
- Foden abrió el marcador a los 19 con pase de Doku.
- Maeda empató a los 21 con una definición mano a mano.
- Haaland puso el 2-1 a los 34 de cabeza, centro de Kovacic.
- El noruego estiró a 3-1 a los 24 del segundo tiempo con un zurdazo cruzado.
- Flemming descontó desde los doce pasos en tiempo de adición.
En el medio hubo decisiones que dejaron a uno con la sensación de que el árbitro no sabía si sacaba tarjeta o pedía un café. Intervino el VAR un par de veces y eso le quitó ritmo al partido, pero también le dio un final con la cuota de suspenso que la liga inglesa sabe vender como nadie. El equipo de Enzo Maresca preservó a varios titulares pensando en el partido del martes por copas europeas, y aun así ganó. Eso, en la Argentina, lo llamaríamos haber ganado rotando; en Inglaterra lo llaman 'profundidad de plantel'. Lo que sea: sirvió.
Para los argentinos en cancha, la jornada dejó cosas distintas. Exequiel Palacios jugó los 90 minutos en Ipswich y se fue con la frente alta, aunque con la derrota. Gerónimo Rulli, en el banco del City, no ingresó: hoy le tocó mirar y nada más. Enzo Fernández entró en el complemento y, si bien el VAR le borró una acción, mostró los quilmetros de ida y vuelta que lo caracterizan.
La sombra de Haaland
Y ahora sí, la foto que nadie quiere ver: Haaland recibiendo un golpe en el área en la última jugada, caminando con dificultad rumbo al vestuario, con cara de pocos amigos. El club deberá evaluar el alcance del golpe antes del próximo compromiso, y Maresca deberá rezar -o hacer lo que haga Maresca- para no perder a su nueve de área por un rato largo. En el fútbol inglés perder al tanque un par de fechas es un dolor de cabeza. Perderlo en el peor momento, con el calendario que se viene, puede ser un problema de verdad.
Por ahora, lo concreto: City ganó, lidera, se ríe, golea, rota y suma. Y mañana, cuando el parte médico diga algo, sabremos si este domingo fue una fiesta completa o una victoria con asterisco. Mientras tanto, la que viene se juega en el Etihad, con Haaland como gran duda. Y con Maresca haciendo cuentas para ver cómo se las arregla si el noruego no llega. Que no es un tema menor, claro que no.
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