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Cuando entrenar no alcanza: las claves del RED-S, el déficit energético que pasa inadvertido

Cansancio persistente, lesiones que se repiten y cambios en el ciclo menstrual pueden indicar que el cuerpo no recibe la energía que necesita para entrenar y funcionar.

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Silvana DuarteSalud y sociedad · · 2 min de lectura
Cuando entrenar no alcanza: las claves del RED-S, el déficit energético que pasa inadvertido

Quien practica deporte con regularidad suele asociar el cansancio o una lesión con la carga de entrenamiento, pero pocas veces con la comida. Sin embargo, existe un cuadro poco conocido que puede explicar buena parte de esos síntomas: el síndrome RED-S, en el que la ingesta de alimentos no alcanza para cubrir el gasto que produce el entrenamiento y los procesos vitales del organismo. Según el material consultado, un estudio de 2026 publicado en el Journal of Science and Medicine in Sport estimó que siete de cada diez atletas femeninas de alto nivel tienen riesgo de desarrollarlo. Si bien las mujeres concentran una mayor vulnerabilidad, el problema puede afectar a cualquier persona que aumente su actividad física sin ajustar la alimentación.

Dos demandas que compiten por la misma energía

El cuerpo necesita energía para dos cosas al mismo tiempo: sostener el movimiento y mantener funciones como la producción hormonal, la reparación muscular, la salud ósea y el sistema inmunitario. Cuando la alimentación no logra cubrir ambas demandas durante un período prolongado, el organismo empieza a resignar recursos, y es ahí donde aparece el RED-S, cuya sigla remite al déficit energético relativo en el deporte.

Las señales iniciales, difíciles de atribuir

En las primeras etapas, los síntomas son poco específicos, lo que dificulta reconocerlos. Entre ellos se mencionan el cansancio que no mejora con el descanso, una menor capacidad de concentración, un sueño de peor calidad, infecciones más frecuentes y una recuperación lenta después del ejercicio. También puede manifestarse como hambre intensa tras un solo día de ingesta insuficiente.

Si el patrón se mantiene durante una semana, la nutricionista deportiva Amy Stephens advierte que se dificulta el desarrollo de músculo y de resistencia, y que recuperar el equilibrio puede llevar entre seis y nueve meses.

Las alertas que requieren más atención

  • Menstruación irregular o ausente, que según la médica deportiva Amy West, del Northwell Orthopedic Institute, puede tener efectos sobre la fertilidad.
  • Dolor al apoyar peso sobre una extremidad.
  • Fracturas por estrés que se repiten.

Al mismo tiempo, el riesgo se concentra en disciplinas que priorizan la delgadez o las categorías de peso, como las carreras de fondo, la gimnasia artística y los clavados. La cirujana ortopédica Elizabeth Matzkin, del Brigham and Women's Hospital, destaca que la adolescencia y la adultez temprana son etapas clave para alcanzar el máximo desarrollo de masa ósea, por lo que un déficit prolongado en esos años puede derivar en osteoporosis más adelante.

Vale aclarar que la denominación cambió con el tiempo. En 2014, el término RED-S reemplazó a la anterior tríada de la atleta femenina, con el objetivo de incluir a todas las personas activas y no solo a las mujeres competitivas. Desde la mirada de quien escribe esta nota, ese cambio es importante porque amplía la mirada a quienes entrenan por fuera del circuito profesional.

En cuanto a la prevención, Stephens recomienda no saltear comidas, mantener tres ingestas diarias y distribuir el plato en porciones de proteínas, carbohidratos y vegetales.

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Silvana DuarteSalud y sociedad

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