Borja se calzó el disfraz de salvador y América le arruinó la fiesta a Milito
El delantero colombiano, con pasado en Núñez, convirtió dos goles en tres minutos y rescató un empate que parecía perdido en el clásico mexicano. Chivas se había ido al descanso con dos goles de ventaja bajo un calor insoportable.

A veces el fútbol tiene esa cosa rara: te puede pudrir durante una hora y, de repente, en un pestañeo, te cambia la historia entera. Eso le pasó al América de México, que pasó de tomarse un baile de esos que duelen a terminar festejando un empate que, por cómo venía el partido, es casi un triunfo.
Los primeros 45: una siesta ajena a los que les gusta dormir la siesta
La cosa arrancó torcida para el local. A los 32 minutos, Fernando González abrió la cuenta para Chivas después de un primer tiempo donde al América le costó horrores generar algo de juego. Y cuando el reloj estaba por extinguirse, en el descuento, Ricardo Marín apareció para clavar el segundo y decorar una primera mitad que terminó 2-0 a favor de la visita. El equipo de Milito se fue al entretiempo con la sensación de que tenía el partido donde lo quería.
- González abrió el marcador a los 32 minutos del primer tiempo.
- Marín amplió la ventaja en el tiempo adicionado, antes del descanso.
- El conjunto local estuvo casi una hora sin poder inquietar al arquero visitante.
- Gabriel Milito plantó un planteo ordenado que neutralizó al América durante el primer tramo.
Y acá aparece el protagonista de la tarde, Miguel Borja, el colombiano con pasado por River, el de los goles decisivos, el que conoce el paño. A los 71 minutos, con el equipo contra las cuerdas, el tanque del área se cargó el partido al hombro.
La reacción: tres minutos que valen una liga
La jugada del descuento la armó Brian Rodríguez, que desbordó por la derecha y metió un centro pasado. La pelota le quedó atrás al colombiano, que tenía un marcador encima. ¿La solución? Una chilena de manual, de esas que se ensayan en el picadito pero que en el área suelen salir mal. Esta vez salió como tenía que salir. Golazo, desahogo y corrida hacia el banco del rival para festejarle en la cara.
Tres minutos más tarde, a los 74, el Tanque volvió a aparecer. Henry Martin, el capitán, le puso la pelota servida y Borja, otra vez, mandó la red a vibrar. Dos goles, dos minutos y medio de diferencia, y un clásico que se moría como goleada visitante y terminó 2-2. Milito, que estaba dando indicaciones en el banco cuando llegó el descuento, se tomó la cabeza con cara de pocos amigos. Quién lo culp
Lo que sigue para América es digerir esto y enfocarse en lo que viene al Estadio Azteca, un escenario donde este tipo de levantadas suelen potenciarse. La que viene, en casa, con el pulso todavía acelerado.
“Borja otra vez apareció cuando más lo necesitaban, y eso en el fútbol mexicano vale doble: te rescata un punto y te llena de aire para lo que viene.”Walter Benítez, Deportes
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