Central se llevó la Supercopa y dejó a Estudiantes masticando bronca

Arrancamos con lo obvio: cuarenta grados a la sombra en Santiago del Estero y un árbitro que, como siempre, terminó siendo el más polémico de la cancha. Darío Herrera, señor mío, usted no pasa una. Le cobró un penal a Central tras revisar el VAR por un manotazo de González Pirez a Copetti que dejó más dudas que certezas, y desató lo que terminó siendo un final para el olvido.
El partido que se vio y el que se peleó
El Fideo Di María cambió el penal por gol, el Canalla se puso 3-1 y Estudiantes, que venía masticando bronca desde el primer minuto, decidió que la discusión se terminaba a las piñas. Los muchachos de Almirón y los de Holan se acordaron de todo lo que tenían pendiente y la final se mudó de la cancha al túnel. Gentileza pura del fútbol argentino.
- El penal sancionado por una mano de González Pirez que el VAR vio y medio mundo no.
- Una infracción del Verón contra Gaich que pedía segunda amarilla y se quedó en advertencia.
- Una mano de Ovando en el área visitante que Herrera dejó pasar como si nada.
La Brujita Verón, otra vez Verón, otra vez la misma historia: se comió el partido desde la platea con una sonrisa que helaba la sangre y unos aplausos ironicos que le salieron del alma. Cuando terminó el encuentro se fue a buscar a Herrera y tuvieron que separarlo como a dos pibes en un picado barrial. Todo un presidente, todo un señor.
La premiación con sabor a poco
Lo mejor fue el final de la fiesta. Estudiantes dudó si subir o no a buscar las medallas, la Bruja les dio el OK y cuando Tapia le entregó el reconocimiento a Herrera y a sus asistentes, los jugadores del Pincha se mandaron una ovación irónica que sonó en todo el estadio. Fue el único gol que metieron en Santiago del Estero, claro que sí.
Después llegó la foto, los abrazos y el saludo del Verón al Canalla. Gesto correcto, pero que no borra lo que se vio: una final con más sombras que luces, con un arbitraje que sigue dando que hablar y con un campeón que celebró entre silbidos y golpes. Me quedo con la imagen del Fideo levantando la copa mientras en la tribuna contaban los puntos que se habían escapado en el VAR.
La que viene
Central festeja y Estudiantes se prepara para el clásico contra Gimnasia. La cancha de Uno, el Bosque, el Bosque de siempre. Ahí los espero, muchachos. Ahí los espero.
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