Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Impenetrable

Voces del Impenetrable

Portada — Vida —

Cuando la estepa se asoma en la cocina: qué hacer si aparece fauna silvestre en casa

Una comadreja enana se refugió en una pila de leña en Cutral Co y el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú la liberó en pocas horas. La historia deja una guía concreta para vecinos: cómo actuar, a quién llamar y por qué la prudencia salva al animal.

SD
Silvana DuarteSalud y sociedad · · 4 min de lectura
Cuando la estepa se asoma en la cocina: qué hacer si aparece fauna silvestre en casa

Me lo imagino con la misma nitidez con que me lo contaron: una mañana cualquiera en Cutral Co, alguien entra al rincón donde se apila la leña para prender el fuego y nota un movimiento pequeño, casi imperceptible, que no corresponde a un ratón ni a una rata. El bicho está quieto, con los ojos enormes y brillantes, y tiene una cola larga que se enrosca como si quisiera agarrarse de algo. La primera reacción, tantas veces, es espantarlo, agarrarlo o meterlo en un balde. La familia que protagonizó este episodio hizo lo mejor que se puede hacer: no lo tocó, marcó el número de Guardafaunas y esperó.

El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú llegó hasta la vivienda, revisó al animal con un protocolo de manipulación mínima —es decir, lo justo y necesario para no alterar su comportamiento ni su estado de salud— y confirmó que estaba en perfecto estado. Pocas horas después, la comadreja fue devuelta a su ambiente natural. La escena, casi de manual, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que aparece con frecuencia en las casas neuquinas, sobre todo en los barrios lindantes con la estepa: qué se hace cuando la fauna silvestre se cruza en la vida cotidiana.

El animal de la foto: la comadreja enana

La protagonista del hallazgo fue una comadreja enana, conocida en la literatura científica como Thylamys pallidior. Es un marsupial —no un roedor, como suele creerse— que habita zonas áridas y de estepa, y está presente en buena parte de Neuquén. Su cuerpo mide entre 8,5 y 12 centímetros y pesa entre 15 y 36 gramos, lo que la vuelve fácilmente confundible con un ratón; sin embargo, pertenece a una familia completamente distinta, la de las comadrejas americanas, caracterizadas por un hocico puntiagudo, grandes ojos adaptados a la vida nocturna y un pelaje grisáceo con vientre claro y manchas oscuras alrededor de los ojos.

Es un animal nocturno, discreto, raro de ver y, por eso mismo, muy sensible a la presencia humana. Se alimenta de insectos, frutos y pequeños animalitos, y tiene una particularidad que a mí siempre me pareció fascinante: su cola es prensil y, además de servirle para equilibrarse entre ramas, funciona como reserva de grasa para atravesar los períodos de frío y escasez. Cuando aparece en una pila de leña, en un galpón o detrás de un mueble, lo más probable es que esté buscando refugio y no compañía.

El protocolo, paso por paso

  • No tocar al animal ni intentar moverlo, ni siquiera con la supuesta buena intención de soltarlo "más lejos".
  • No darle comida, agua ni intentar abrigarlo, porque una comadreja o un ratón de campo mal alimentados pueden enfermarse o morir.
  • No retenerlo en cajas, baldes o jaulas improvisadas: el encierro, aunque dure horas, le genera estrés y reduce sus chances de sobrevivir al volver a la naturaleza.
  • Avisar de inmediato a la autoridad de fauna más cercana, ya sea la Dirección Provincial de Fauna, Guardafaunas municipales o, en zonas rurales, la comisaría o bomberos que puedan derivar el caso.
  • Permitir que el equipo profesional haga la evaluación veterinaria correspondiente y la liberación en un ambiente adecuado.

El contacto directo, aunque sea bien intencionado, puede estresar al animal, transmitir enfermedades zoonóticas (aquellas que pueden pasar del animal al ser humano) o acostumbrarlo a la presencia humana, lo que termina siendo una sentencia fuera de la naturaleza. La Dirección Provincial de Fauna de Neuquén lo resume en una frase que vale la pena repetir: "la fauna silvestre no es mascota" y "protegerla es tarea de todos".

A mí, cada vez que una familia neuquina llama en lugar de tocar, se me confirma algo que repito en estas notas: la mejor ayuda que puede dar un vecino es, muchas veces, no hacer nada más que llamar. La comadreja enana de Cutral Co volvió a la estepa gracias a esa decisión.

Dónde atenderse y en qué horario

Ante el hallazgo de fauna silvestre en cualquier punto de la provincia de Neuquén, el canal formal es la Dirección Provincial de Fauna, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano, Gobiernos Locales y Mujeres. La atención administrativa funciona de lunes a viernes, en horario de oficina, y allí derivan los casos a los equipos de Guardafaunas de la zona, como el de Picún Leufú. En Cutral Co, Plaza Huincul y localidades cercanas se puede concurrir también a las delegaciones municipales de ambiente o a las comisarías, que articulan con el equipo de fauna. Para casos urgentes fuera de horario —un animal herido, un nido con crías en riesgo— la recomendación es comunicarse con Bomberos o con la Policía, que activan el protocolo y dan aviso al personal especializado. Recordá: una sola llamada puede ser la diferencia entre un animal estresado y un animal que vuelve sano a la estepa.

SD
Silvana DuarteSalud y sociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo