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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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El barco que volvió del fondo del tiempo: la nueva película que reune a MacKay y Turner en un pueblo que vive del mar

Mark Jenkin vuelve a Cornualles con una historia que mezcla fantasia, economia y pesca artesanal: dos hombres suben a un pesquero que reaparece despues de treinta anos y terminan envueltos en un viaje que no entienden del todo

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El barco que volvió del fondo del tiempo: la nueva película que reune a MacKay y Turner en un pueblo que vive del mar

Lo primero que me golpeo cuando arranque a investigar esta pelicula fue un olor a sal vieja, esa mezcla de madera humeda y gasoil que queda pegada en la ropa despues de bajar de un barco, y que en los pueblos del sur de Inglaterra todavia se mezcla con el humo de las chimeneas cuando cae la tarde. Algo de ese olor sobrevuela todo el tiempo Rose of Nevada, la tercera pelicula del director britanico Mark Jenkin, que volvio a elegir Cornualles como escenario despues de Bait, su opera prima, y de Enys Men, la pelicula que lo confirmo como una de las voces mas singulares del cine ingles contemporaneo. Lo que me interesa contarles aqui es por que este regreso suyo al mundo de la pesca artesanal merece que le dediquemos tiempo, sobre todo si somos de los que creemos que una buena pelicula se huele antes de entenderse.

Dos hombres, un barco imposible y un pueblo que necesita trabajar

La historia arranca con una imagen que en cualquier pueblo costero seria un milagro: un pesquero llamado Rose of Nevada vuelve al puerto despues de treinta anos de desaparecido. No hay un explicacion racional para el regreso, y Jenkin no se molesta en buscar una: lo que le importa es que el barco esta ahi, entero, como si el tiempo no hubiera pasado por su casco, y que el pueblo necesita imperiosamente ponerlo en marcha otra vez porque la economia local no admite nostalgias ni dudas. Conseguir tripulacion volontaire resulta casi imposible, y entonces aparecen dos hombres con razones muy distintas para subir a bordo. Uno es un padre joven que necesita el dinero para arreglar el techo de su casa, un detalle chico pero que a mi me resulto demoledor porque habla de esa vida donde las decisiones importantes se toman en funcion de una gotera. El otro es un tipo que quiere alejarse de su propia historia, sin que el guion nos diga demasiado de que huye, lo justo para que lo acompañemos sin invadirlo.

A partir de ahi, Jenkin hace algo que me parece cada vez mas raro y valioso en el cine actual: dejar que el tiempo de la pelicula se comporte de manera extraña sin avisar demasiado. Las imagenes estan rodadas en 16 milimetros, con esa textura granulosa, casi raspada, que obliga al ojo a trabajar un poco mas, y el montaje intercala secuencias sin respetar una continuidad lineal, asi que uno va entendiendo que la alteracion temporal no es solo un capricho del argumento sino tambien una decision estetica, una manera de contar que se parece mucho a como se recuerda un viaje largo en el mar, con saltos, superposiciones y momentos que se borran.

MacKay y Turner, y el equipo que Jenkin viene formando hace anos

  • George MacKay como el padre joven que necesita el dinero para arreglar el techo de su casa
  • Callum Turner como el hombre que busca alejarse de su propia historia
  • Interpretes que Jenkin ya dirigio en Bait y Enys Men, lo que confirma su costumbre de armar un equipo estable
  • Rodaje en 16 milimetros con una textura desgastada que dialoga con el paso del tiempo del relato
  • Cornualles otra vez como escenario, esta vez visto desde la comunidad que depende de la pesca

Hay algo que me parece importante destacar y que a veces se pierde cuando se habla de peliculas que mezclan fantasia y vida cotidiana: Jenkin no usa el regreso del barco como un pretexto para olvidarse del contexto economico. Al contrario, lo pone en el centro. El film se detiene en las condiciones de vida de las comunidades costeras del Reino Unido, en la falta de recursos, en los peligros del trabajo en el mar, en esa idea de que la pesca no es una eleccion romantica sino una necesidad que no se puede dejar de lado. Los dos protagonistas toman la decision de embarcarse porque sus vidas los empujan a eso, no porque sean heroes ni aventureros, y eso le da al relato una humanidad que yo al menos agradezco mucho cuando la encuentro en una pelicula que podria haber sido mucho mas fria.

Y ahora, la pregunta que me dejo dando vueltas mientras escribia esta nota y que a ustedes tambien les tiro para que la piensen: que nos interesa explorar, como espectadores de cuarenta, cincuenta, sesenta años, en una pelicula sobre viajes en el tiempo? Porque la respuesta que Jenkin parece proponer con Rose of Nevada es bastante austera y bastante bella al mismo tiempo: nos interesa explorar la posibilidad de que el tiempo no sea lineal, de que un pueblo pueda recibir de vuelta algo que dio por perdido, y de que dos hombres con problemas muy concretos y muy terrestres puedan terminar siendo parte de algo que los excede sin que eso les resuelva la vida. Me parece una propuesta honesta, y en tiempos de blockbusters que nos prometen explicaciones para todo, se agradece la honestidad.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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