Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Impenetrable

Voces del Impenetrable

Portada — Vida —

El estornudo feliz del perro: cuándo es emoción y cuándo esconde algo más serio

Un ruido tan corto como un estornudo puede sacar de las casillas a cualquier dueño responsable, pero en la mayoría de los casos el animal lo único que está haciendo es decirnos, con su propio cuerpo, que la pasa bien. La palabra del adiestrador Tony Silvestre y la mirada clínica de la veterinaria para separar la alegría de la enfermedad.

SD
Silvana DuarteSalud y sociedad · · 5 min de lectura
El estornudo feliz del perro: cuándo es emoción y cuándo esconde algo más serio

La escena se repite en cualquier sala de espera de una veterinaria del conurbano bonaerense: la recepcionista atiende a una vecina que llega con el perro en brazos y, antes de que el animal tosa siquiera, ya avisa que estornuda desde hace varios días, que leyó cosas en internet y que no quiere que se le muera de un resfrío. La escena es casi un clásico de la consulta cotidiana, y sin embargo, según repite cada vez que puede el adiestrador canino Tony Silvestre, la preocupación suele ser desproporcionada frente a lo que realmente está ocurriendo dentro del cuerpo del animal.

Porque para Silvestre, y para la mayor parte de los etólogos clínicos que estudian el comportamiento del perro doméstico, ese sonido corto y explosivo que tanto asusta a los dueños no es, en la enorme mayoría de los casos, la punta de un cuadro respiratorio ni el primer síntoma de un problema mayor: es, sencillamente, una manera que tiene el perro de sacarse de adentro un estado emocional cargado, una manera física de decirnos que está contento, que está excitado, que la está pasando bien, y que ese bienestar le sale por la nariz.

“Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo. Si no estornuda, significa que no te quiere.”Tony Silvestre, adiestrador canino

La fisiología detrás de un estornudo que no es enfermedad

La explicación, mirado desde el lado de la medicina veterinaria, es bastante concreta y se entiende sin necesidad de ser especialista: durante los momentos de juego intenso, de caricias prolongadas, de expectativa antes de un paseo o de encuentro con alguien a quien el perro quiere mucho, el organismo del animal acumula presión en las vías respiratorias altas, esa presión necesita una vía de salida, y la vía de salida es el estornudo. En criollo: el perro no se está enfermando, se está descomprimiendo, y lo hace con un gesto que, visto desde afuera, parece exactamente igual al de un cuadro gripal, pero que no tiene nada que ver con un cuadro gripal.

  • Mirada tranquila, sin dureza ni exposición del blanco del ojo.
  • Cola que se mueve suelta, sin rigidez ni posición baja mantenida.
  • Orejas en posición natural, sin retraerlas contra la cabeza.
  • Postura relajada del cuerpo, sin tensión muscular evidente.
  • Curiosidad durante el paseo, interés por olfatear el entorno.
  • Interacción tranquila con otros perros, sin agresividad ni miedo marcado.
  • Panza expuesta al recostarse boca arriba, señal clásica de confianza plena.

Las causas menores que tampoco son motivo de alarma

Antes de saltar a la conclusión de que algo grave está pasando, los especialistas recomiendan también pensar en los motivos más banales y más frecuentes por los que un perro sano puede estornudar sin que ello implique ningún problema: el ingreso de unas gotas de agua a las fosas nasales después de beber apurado o de zambullirse en una pileta, la presencia de polvo o de polen en el aire, la llegada de un cambio brusco de temperatura cuando se pasa de un ambiente calefaccionado al frío de la calle, o incluso el simple hecho de haber metido la nariz en un rincón donde había un olor muy fuerte. Todos son estímulos que irritan momentáneamente la mucosa nasal y que se resuelven solos, sin necesidad de medicación ni de consulta urgente.

Cuándo sí hay que llamar al veterinario

El criterio práctico que repiten los adiestradores y los veterinarios consultados es bastante sencillo de aplicar en casa y puede evitar tanto el alarmismo innecesario como la demora peligrosa: si el estornudo aparece asociado a un momento concreto de alegría, de juego o de actividad física, y el perro muestra todos los indicadores de bienestar general que detallamos más arriba, lo que corresponde es quedarse tranquilo y disfrutar de la escena; en cambio, si los estornudos se vuelven repetidos, no tienen vínculo evidente con una emoción positiva, y vienen acompañados de alguno de los siguientes signos, la consulta profesional deja de ser opcional y pasa a ser urgente, porque puede tratarse de una infección respiratoria, de la presencia de un cuerpo extraño en la nariz, de un problema alérgico no controlado o, en los casos menos frecuentes pero más serios, de un tumor nasal.

  • Falta de apetito sostenida a lo largo de más de un día.
  • Decaimiento general y desinterés por las actividades habituales.
  • Fatiga marcada frente a ejercicios que antes toleraba sin problema.
  • Respiración agitada, con ruidos o esfuerzo visible, estando en reposo.
  • Secreción nasal persistente, sobre todo si es espesa, amarillenta o con sangre.
  • Estornudos en serie, repetidos durante varios minutos o varias horas seguidas.

En la sala de espera del consultorio, mientras la vecina del comienzo de la nota le contaba su historia al doctor, el perro en cuestión no paraba de mover la cola y de estornudar cada vez que alguien le acariciaba la cabeza, y el veterinario, antes de revisarlo siquiera, ya le anticipaba a la dueña que lo más probable era que el animal estuviera, simplemente, feliz de estar ahí, rodeado de olores nuevos y de gente nueva, y que lo que correspondía era observar y no medicar.

Para quienes quieran profundizar en el tema, la consulta con un veterinario clínico de confianza sigue siendo el primer paso, y la mayoría de los centros de atención primaria veterinaria del área metropolitana de Buenos Aires atiende de lunes a sábados, en general entre las 9 y las 19, con guardia pasiva fuera de ese horario para los casos que efectivamente lo requieren; las facultades de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata cuentan además con servicios de etología clínica donde se puede consultar específicamente por conductas como esta, y el adiestrador Tony Silvestre suele dar charlas abiertas en distintos municipios del conurbano, donde los vecinos pueden llevar a sus perros y resolver este tipo de dudas cara a cara, sin pasar por la sala de espera.

SD
Silvana DuarteSalud y sociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo