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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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El samurái y la chica que soñaba con Marte: la despedida silenciosa de una serie que se quedó en el rincón de Netflix

Después de una década, Kuromukuro deja de estar disponible en la plataforma el 3 de octubre y, por ahora, nadie confirmó que vaya a mudarse a otro servicio. Una historia de mechas, choque cultural y ciencia ficción que merece otra oportunidad antes de volverse inhallable.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El samurái y la chica que soñaba con Marte: la despedida silenciosa de una serie que se quedó en el rincón de Netflix

A mí me pasó con esta serie algo que le debe haber pasado a varios: la vi recomendada en un hilo de Reddit una madrugada de domingo, le di play sin muchas expectativas y, capítulo a capítulo, terminé enganchada con una historia de robots gigantes y samuráis que no estaba en la conversación de nadie. Ahora me entero de que Kuromukuro se va de Netflix el 3 de octubre y, la verdad, me da una pena genuina, porque es de esas series que uno asume que van a estar ahí para siempre y un día desaparecen sin hacer ruido.

Lo que tiene de particular esta producción japonesa es el cruce improbable entre dos mundos que no suelen encontrarse en la misma pantalla. Por un lado, la ciencia ficción más clásica: una estudiante secundaria llamada Yukina Shirahane que quiere ser astronauta y viajar a Marte, y una amenaza extraterrestre que aparece de la nada con intenciones poco amigables hacia la Tierra. Por el otro, un guerrero del Japón feudal llamado Kennosuke Tokisada Ouma que despierta quinientos años después dentro de un artefacto misterioso, sin entender nada del mundo que lo rodea ni del idioma que se habla en las calles.

Una pareja despareja que sostiene la serie

Cuando fuerzas de otro planeta atacan, Yukina y Kennosuke terminan como pilotos de un mecha capturado al enemigo. Y ahí está la salsa del asunto: ella, una chica moderna con la cabeza llena de proyectos espaciales, y él, un samurái que todavía se rige por códigos de honor del siglo XVI, aprendiendo a trabajar juntos en la cabina de un robot de combate. La tensión entre los dos, el choque cultural, las escenas en las que Kennosuke reacciona como si todavía estuviera en plena era samurai, son tan centrales como las batallas mismas.

  • Son 26 episodios en total, una historia cerrada de punta a punta, sin temporadas colgadas ni finales abiertos.
  • La animación y producción las hizo P.A. Works, un estudio japonés respetado, y fue parte de los festejos por los quince años del estudio.
  • Se estrenó en 2016, cuando el catálogo de anime en plataformas de streaming era bastante más flaco que el actual, y llegó a Netflix como una de las primeras apuestas del género en ese formato.
  • La serie mezcla mechas con samuráis, ciencia ficción con drama de época y romance con tensión militar, una combinación rara que funciona mejor de lo que el synopsis sugiere.

Lo que más rescato, ahora que sé que se va, es que Kuromukuro se puede ver de un tirón sin miedo a quedar varado en un arco sin cerrar. Son veintiséis capítulos con principio, nudo y desenlace, algo cada vez más escaso en la era del streaming, donde abundan las series que cortan en el momento más incómodo para al espectador a esperar la próxima temporada. Acá no: la ves hasta el final y te quedás con una sensación de historia completa, que ya es casi un lujo.

Por qué su salida duele más de lo que parece

El problema no es solo que deje Netflix, que de por sí ya es una mala noticia para cualquiera que la tuviera guardada en su lista. Lo grave es que, por ahora, no hay confirmación oficial de que vaya a recalar en otro servicio de streaming. Puede pasar que en unos meses aparezca en Crunchyroll, en Amazon Prime Video o en alguna plataforma regional; también puede pasar que quede en un limbo durante un tiempo largo o que, directamente, se vuelva inhallable por vías legales. Mientras tanto, queda la opción de buscar el box físico en algún mercado especializado, que no siempre es tarea fácil en la Argentina.

A mí, particularmente, me da cosa despedirme de esta serie sin compartir el dato con quien todavía no la tuvo en el radar. Si te gusta el anime de mechas pero querés algo que no sea la enésima saga de robots gigantes sin alma, si te copa la idea de un personajefish fuera de su época tratando de entender el presente, o si simplemente te engancharon historias como la de El samurái sin nombre o Rashomon y querés ver ese universo filtrado por la ciencia ficción, Kuromukuro es una joyita que se puede maratonear en un fin de semana largo. Eso sí: hay que apurarse, porque el 3 de octubre se va y no hay garantías de que vuelva pronto. ¿La habías visto antes o es la primera vez que aparece en tu pantalla?

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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