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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Estrellas amarillas sobre el asfalto: la voz de las víctimas que pide cambiar la forma en que se maneja en la Argentina

La Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito presentó en la Legislatura porteña una campaña que pone al peatón en el centro de la conversación vial. Familiares de víctimas, entre ellos Madres del Dolor, reclamaron al Congreso una reforma penal con sanciones más severas para quienes conduzcan alcoholizados, participen en picadas o se den a la fuga después de un atropello.

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Norma CharoleComunidades y derechos · · 5 min de lectura
Estrellas amarillas sobre el asfalto: la voz de las víctimas que pide cambiar la forma en que se maneja en la Argentina

Cuando María del Carmen habla de la esquina de su pueblo, no habla de una esquina cualquiera: habla del lugar donde su hijo perdió la vida. En ese rincón del norte argentino, todavía hoy, una estrella amarilla pintada sobre el pavimento recuerda que detrás de cada choque hay un nombre, una fecha y una familia que nunca volvió a ser la misma. Yo conozco esa historia porque la escuché de su boca, con esa voz quebrada que tienen las Madres del Dolor cuando nombran a sus hijos, y cada vez que la escucho confirmo algo que esta campaña intenta gritar: antes de subirnos a un auto, todos fuimos peatones, y eso no puede olvidarse al girar la llave de contacto.

La Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito presentó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires una iniciativa que parece repetir una obviedad y, sin embargo, lleva años sin instalarse en la conversación pública: quien conduce un vehículo de más de mil kilos frente a una persona sin ninguna protección carga con una responsabilidad que no desaparece al pisar el acelerador. El planteo es simple pero incómodo: un automóvil pesa más de una tonelada, un cuerpo humano ronda los sesenta o noventa kilos, y esa desproporción vuelve al caminante el eslabón más débil de cualquier calle, avenida o ruta del país.

La desproporción física como punto de partida

Los organizadores de la propuesta insisten en que ese dato físico elemental debería ser el punto de partida de cualquier decisión al volante: elegir la velocidad, frenar antes de una esquina, reducir la marcha en zonas escolares o barriales, mirar dos veces antes de cruzar una bocacalle. La campaña busca instalar la perspectiva del peatón como una lente obligatoria antes de mover el volante, y para eso apela a una frase que repitieron una y otra vez en la presentación porteña: antes de ponerse al volante, todos somos peatones.

“Antes de ponerse al volante, todos somos peatones. Esa es la lógica de la campaña y el centro de cualquier debate serio sobre seguridad vial.”Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito

Voces de la comunidad que encabezan el reclamo

La cara más visible de la jornada fue la de Viviam Perrone, referente de Madres del Dolor, una de las organizaciones que desde hace más de dos décadas acompañan a familias golpeadas por hechos de tránsito en la Argentina y en la región. Perrone perdió a su hijo Kevin Sedano el 1° de mayo de 2002 en el partido bonaerense de Vicente López: el adolescente tenía 14 años, fue atropellado, el conductor se fugó y murió una semana después en el hospital. Desde entonces, su voz se volvió una de las más escuchadas en cada debate sobre reformas legales, campañas de prevención y acompañamiento a víctimas.

En la Legislatura porteña, Perrone estuvo acompañada por otras víctimas y familiares que también cargan historias similares: madres, padres y hermanos que perdieron a alguien en una esquina, en una ruta, en una avenida. Todos ellos coinciden en algo que repiten desde hace años y que la campaña vuelve a poner sobre la mesa: cambiar la manera en que se conduce en la Argentina requiere, al mismo tiempo, cambiar las leyes que castigan a quienes deciden ponerse al volante en condiciones incompatibles con la vida.

Qué pide la campaña al Congreso

Entre los reclamos más firmes que la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito acercó a los legisladores porteños y que busca empujar en el Congreso de la Nación, se destacan varios puntos que llevan años sin tratamiento:

  • Una reforma penal que contemple sanciones más severas y agravantes concretos para quien conduce alcoholizado y protagoniza un siniestro vial.
  • Mayor penalización para los conductores que participan en picadas ilegales, una práctica que en los últimos años se cobró decenas de vidas en accesos, rutas y avenidas del conurbano bonaerense.
  • Agravantes específicos para quien atropella a una persona y luego se da a la fuga, abandonando a la víctima en la calle, una conducta que los organizadores describen como una de las más cobardes que puede cometer alguien al volante.
  • Mayor educación vial en todos los niveles, con campañas sostenidas en el tiempo y no solo en fechas puntuales como el Día Mundial en Conmemoración de las Víctimas de Accidentes de Tránsito.

Estrellas amarillas: memoria, advertencia y presión

La campaña también recuperó un símbolo que ya forma parte del paisaje urbano argentino: las estrellas amarillas que se pintan o se colocan en los puntos donde murió alguien en un siniestro vial. Esas marcas funcionan, al mismo tiempo, como memorial, como advertencia para quienes circulan por ese lugar y como recordatorio público de que detrás de cada señal hay una historia, un nombre y una familia que reclama Justicia.

La tradición de las estrellas amarillas lleva décadas en el país y en buena parte de América Latina. La impulsan madres y padres que perdieron a sus hijos en la vía pública y que encontraron en ese trazo una manera de mantener viva la memoria, de visibilizar el problema y de presionar para que se modifiquen las leyes vigentes. Cada estrella es, al mismo tiempo, un duelo y un cartel de señalización.

Como periodista y como alguien que camina, cruza calles y toma colectivos todos los días en esta ciudad, confieso que cada vez que paso por una esquina con una estrella amarilla freno instintivamente y miro dos veces. Esa es, quizá, la mejor síntesis de lo que pide la campaña: que esa reacción no sea solo mía, sino la de todos los conductores que comparten la calle con alguien que alguna vez fueron: un peatón, un ser humano sin carrocería, sin airbags, sin cinturón de seguridad. Esa es la comunidad a la que la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito y Madres del Dolor le hablan cada vez que pintan una estrella o se presentan en una Legislatura: a los usuarios de a pie de cada pueblo y de cada ciudad del país, y a los legisladores nacionales para que el proyecto de reforma penal deje de dormir en una comisión del Congreso y empiece a debatirse de una vez.

NC
Norma CharoleComunidades y derechos

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