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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Haberse criado con Naruto: lo que un nuevo estudio dice sobre la personalidad que te quedó

Una investigación reciente asegura que quienes crecieron mirando la serie animada desarrollaron más herramientas para bancar el estrés y la adversidad. Los autores explican por qué y qué valores del protagonista aparecen como claves.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Haberse criado con Naruto: lo que un nuevo estudio dice sobre la personalidad que te quedó

Te lo resumo de arranque porque la cosa viene dando que hablar en las últimas horas y vale la pena sentarse a leerla con un café al lado: un estudio aparecido en octubre del año pasado y que ahora rebotó con fuerza en redes sociales se metió de lleno con una pregunta que, a esta altura, ya nos hicimos varias veces los que alguna vez pegamos el orto frente al televisor esperando el capítulo nuevo de Naruto. ¿Qué dejó esa historia en pibes que hoy tienen entre veintipico y treinta y muchos? La respuesta corta que dan los autores es bastante contundente: más aguante emocional del que uno sospecharía para un dibujo animado con ninjas y vueltas al pasado.

El trabajo lleva por título Naruto: Un estudio sobre la Resiliencia y el Crecimiento en la Animación Japonesa, fue encabezado por Alfin Rosydha y Nalia Roohma y se apoya en buena medida en el recorrido del protagonista, ese huérfano que cargaba con el zorro de nueve colas adentro y al que el pueblo de Konoha miraba de costado. La serie, creada por Masashi Kishimoto, se emitió originalmente entre 2002 y 2007 y tuvo su continuación con Naruto Shippuden hasta 2017, pero el estudio sostiene que lo que dejó en la cabeza de la gente sigue vivo mucho después de los créditos finales.

De la pantalla al living: lo que la serie habría inoculado

“Naruto es mucho más que una historia coming-of-age: es una narrativa con raíces en los temas de la resiliencia, la perseverancia y el crecimiento personal.”Alfin Rosydha y Nalia Roohma
  • Perseverancia sin maquillaje: el protagonista fracasa una y otra vez y se levanta igual, lo que habría funcionado como modelo para bancar los propios golpes en la infancia.
  • Éxito colectivo por encima del individual: la serie repite hasta el hartazgo que solo, Naruto no llega a ningún lado, y que pedir ayuda no es debilidad sino parte del aprendizaje.
  • Resiliencia como músculo entrenable: los autores remarcan que no se nace con esa habilidad, se construye, y ver al personaje hacerlo acelera el proceso en quien todavía está armando su mundo interno.
  • Empatía y vínculo como motor: mentores y compañeros pesan tanto en la trama como el propio protagonista, lo que dejó instalada la idea de que nadie se hace de abajo sin una mano en el medio.

Yo te lo cuento en primera persona porque la pregunta del final del material me pegó de lleno, y porque sospecho que a más de uno le va a pasar lo mismo: ¿reconocés en tu propia vida alguna de esas lecciones? A mí me crié entre el ruido de una peluquería de barrio, con la radio pasando chamamé todo el tiempo y, mientras me dejaban crecer el flequillo, esperaba con ansiedad que el canal de cable se decidiera a poner un capítulo nuevo; ojo, no me malinterpretes, no era cualquier capítulo, era el de un pibe marginado que se levantaba una y otra vez contra todo y todos, y algo de eso se te queda pegado en el cuerpo sin que te des cuenta, te lo aseguro. Como dice un verso bien conocido del chamamé que sonaba de fondo en esas tardes: "Ya no sufro más, ya no lloro más, yo soy así, así soy yo", y la verdad es que esa frase se parece bastante a la filosofía del propio Naruto, aunque a los chamameceros les guste recordarlo con su música y a nosotros nos toque rememorarlo con la banda sonora de la serie de fondo.

Lo interesante del estudio, y por eso vale la pena prestarle atención más allá del ruido en redes, es que no reduce el fenómeno a una cuestión de nostalgia ni a los efectos de cualquier contenido infantil, sino que pone el foco en el arco concreto del personaje y en el tipo de espectador que se encontró con esa historia en su momento formativo. La conclusión de los autores es que esa generación habría desarrollado habilidades superiores para enfrentar el estrés, la adversidad y la regulación emocional gracias, en parte, a los valores que Naruto encarna a lo largo del recorrido. Y honestamente, después de leerlo y de hacer memoria de los momentos en que la serie me bancó en alguna etapa jodida, me cuesta no darles un poco la razón. Reconocerlo no tiene nada de ñoño, tiene todo de humano, y pocas cosas más nobles que admitir que un dibujo animado te enseñó a no bajar los brazos.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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