Saltar al contenido
Lunes, 19 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Impenetrable

Voces del Impenetrable

Portada — Vida —

La Capilla San Jorge, el rincón alpino que sobrevive entre las lengas de Meliquina

A 40 kilómetros de San Martín de los Andes, sobre la Ruta 63 hacia Paso Córdoba, una pequeña iglesia de madera levantada por un príncipe alemán se oculta entre coihues y pinos. Hoy integra el Camino de la Fe neuquino y es la puerta de entrada a uno de los paisajes más encantadores del sur.

SD
Silvana DuarteSalud y sociedad · · 3 min de lectura
La Capilla San Jorge, el rincón alpino que sobrevive entre las lengas de Meliquina

Me imagino la escena antes de llegar, porque la conozco: uno dobla por la Ruta Provincial 63 con el cuadro del vidrio empañado por la calefacción del auto, la radio buscando señal entre las montañas y, de pronto, detrás de un colchón de lengas y coihues, aparece una silueta de madera con techo a dos aguas que no pinta nada allí, o que pinta todo. Es la Capilla San Jorge de Villa Lago Meliquina, un templo chico, de líneas sencillas y vocación alpina, que parece caído del cielo de Baviera y, sin embargo, lleva décadas sosteniéndose frente al viento patagónico sin perder una teja. Eso, para quien transita la zona por primera vez, ya alcanza como motivo de detención.

El responsable de tan improbable postal fue Georg von Waldburg-Zeil, un príncipe alemán que se convirtió en propietario de la histórica Estancia San Jorge. El noble solía bajar hasta San Martín de los Andes para cumplir con sus obligaciones religiosas y, cansado de tantos viajes por caminos de ripio, resolvió traer la fe a su propia casa: mandó levantar la capilla dentro de sus tierras y, ya instalado en el delirio constructivo, costeó desde Europa el sistema de campanas electrónicas de la Parroquia San José de esa ciudad. El templo, bautizado como San Jorge en honor del santo patrono del noble, quedó como la herencia más visible de su paso por la región.

Un tesoro escondido en tierra privada

Aquí aparece uno de los puntos centrales que cualquier visitante tiene que entender antes de armarse la excursión: la capilla está enclavada dentro de una propiedad privada, así que el acceso al interior es irregular y depende de la voluntad de los dueños y de la actividad pastoral que coordine la Parroquia Nuestra Señora de la Vega, de San Martín de los Andes, que tiene a su cargo las celebraciones cuando las hay. Eso significa que las misas abiertas al público son esporádicas y que no se puede entrar como si fuera una iglesia más del circuito turístico. Ahora bien, y esto vale la pena subrayarlo, recorrer el perímetro exterior y detenerse junto al pequeño cementerio rural que la acompaña es una de esas experiencias simples que justifican un desvío de la ruta principal.

El enclave, además, integra el Camino de la Fe neuquino, un recorrido religioso de más de 800 kilómetros que se extiende desde Ailinco, en el norte de la provincia, hasta Villa La Angostura, en el extremo sur, articulando capillas, iglesias históricas y sitios ligados a distintas devociones. San Jorge es uno de los tramos menos conocidos del trayecto, justamente por su escala pequeña y por esa costumbre de quedar escondido entre los árboles, casi como si pidiera permiso para ser visitado.

Qué hacer cerca de la capilla

  • Recorrer el lago Meliquina, con playas de arena y piedra, aguas cristalinas y opciones de kayak, stand up paddle, kitesurf y windsurf según la temporada.
  • Subir al Mirador Cuatro Encantos y a La Puntilla, que ofrecen vistas abiertas sobre el lago, la villa y las montañas que custodian el valle.
  • Avanzar por la ruta hacia Paso Córdoba, una sucesión de bosques, formaciones rocosas y varios puntos panorámicos ideales para hacer base fotográfica.
  • Visitar los pozones y rápidos del río Caleufú, siempre tomando los recaudos del caso porque se trata de un curso de agua con secciones de montaña.
  • Llegar hasta el lago Filo Hua Hum y combinar con caminatas, mountain bike y pesca deportiva en los sectores habilitados por la autoridad local.

Una aclaración útil para quien piensa en planificar la escapada: la capilla se encuentra en una zona con actividad turística estacional, por lo que conviene consultar previamente en la oficina de informes de San Martín de los Andes o en la parroquia a cargo sobre la posibilidad de celebrar misa o acceder al templo, y verificar el estado de la Ruta 63 antes de salir, especialmente fuera del verano. Quienes opten por respetar el carácter privado del lugar encontrarán, aun sin cruzar la puerta, una postal memorable y, sobre todo, un punto de partida inmejorable para una jornada entera en Meliquina.

SD
Silvana DuarteSalud y sociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo