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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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La casa de Gran Hermano se despide a pura emoción: cuatro mujeres, una corona y una noche que va a quedar en la memoria colectiva de la tele argentina

Charlotte, Luana, Sol y Yipio son las protagonistas de una definición inédita: por primera vez en la historia local del formato, la gran final será íntegramente femenina. La cronología de las últimas salidas, el mecanismo de votación del público y los condimentos íntimos que se vivieron adentro, contados desde adentro.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
La casa de Gran Hermano se despide a pura emoción: cuatro mujeres, una corona y una noche que va a quedar en la memoria colectiva de la tele argentina

A esta altura, con los ojos clavados en la pantalla y un café que se enfría al lado del teclado, confieso que hace rato que no me pasaba algo así con la televisión abierta argentina. Hay un rumor particular en el ambiente cuando una edición de Gran Hermano entra en su sprint final: una mezcla de zapping lento, de mensajes en grupos de WhatsApp que arden, de familias que se sientan a la mesa con el plato todavía humeando y el control remoto en la mano, como si el arroz con pollo pudiera esperar un par de rounds más. Esa sensación, ese cosquilleo que se siente en el estómago cuando el reloj marca los últimos minutos de votación, es la que me atravesó este martes mientras veía cómo Yanina Zilli se despedía después de 196 días adentro de la casa, con la misma cara de agotamiento y de alivio que tienen los jugadores de fútbol cuando terminan los 90 minutos de un partido que se fue al alargue.

Porque esa es la palabra justa para definir lo que está pasando en Gran Hermano Generación Dorada: una prórroga. La competencia arrancó la recta final con seis concursantes y ya va dejando el tendal afuera: primero fue Mariela Prieto la que dijo adiós, después llegó el turno de Jennifer Pincayo Galvarini en un mano a mano con Yipio que rompió los termómetros de la pantalla, con más de 13 millones de votos y un 58,1 por ciento de los sufragios en contra que terminó definiendo su salida. Y ahora, este martes, le tocó a Yanina Zilli cerrar el capítulo después de un duelo directo con Charlotte Caniggia. Quedan cuatro nombres propios en la boca de todos: Charlotte, Luana, Sol y Yipio. Cuatro mujeres. Cuatro historias distintas. Cuatro maneras diferentes de habitar el ojo del huracán.

Una final que es puro presente y algo de historia

Lo que me llama la atención, lo que me parece que vale la pena subrayar con marcador grueso, es que esta definición será la primera final íntegramente femenina en la historia argentina del formato. La primera ganadora local, allá por la temporada 2002 y 2003, fue Viviana Colmenero, en una época en la que todavía no existían los smartphones y el voto se cocinaba a fuego lento en las llamadas a los teléfonos fijos. La última campeona registrada, hasta donde cierra esta edición, fue Marianela Mirra en 2007, una década y media antes de que Charlotte, Luana, Sol y Yipio se sentaran en el sillón más famoso de la televisión. El dato no es menor: en un país donde los realities suelen funcionar como termómetro de época, que la final sea de mujeres dice mucho de cómo miramos hoy, de qué consumimos y de qué historias queremos que nos cuenten antes de dormir.

  • Miércoles 9 de septiembre: el público vota a favor de las concursantes que quiere que sigan en juego. La participante con menos votos positivos deja la casa.
  • Lunes siguiente: nueva eliminación, que deja a dos finalistas de cara a la definición.
  • Mediados de la semana próxima: la gala final consagra a la ganadora de Gran Hermano Generación Dorada.
  • Este martes también estaba prevista la salida de los visitantes Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera. Uno de los tres se lleva como premio un viaje.

La mecánica del tramo final, explicada como si fuera una sobremesa

El sistema de votación cambió respecto al esquema clásico, y vale la pena contarlo bien clarito para que nadie se maree: ya no se vota para echar a alguien, sino para bancar a quien uno quiere que siga adentro. La concursante con menor cantidad de votos positivos es la que tiene que armar el bolso y cruzar la puerta. Es una vuelta de tuerca interesante porque cambia la cabeza del televidente: en vez de pensar a quién quiero afuera, la pregunta pasa a ser a quién quiero acompañar un ratito más. Eso modifica el clima de las galas, las campañas en redes, las estrategias de los familiares en los estudios. Y, sobre todo, le devuelve a la audiencia algo que a mí, como espectadora, me gusta mucho: el protagonismo de la decisión.

Mientras se cocina el desenlace, este martes también se resolvía otra película paralela dentro de la casa: la salida de los visitantes Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera. Uno de los tres se lleva un viaje como premio, lo que le agrega un condimento extra a una noche que ya viene cargada de emociones fuertes. Porque en Gran Hermano, al menos en esta edición que me tiene enganchada desde el primer capítulo, las despedidas nunca son en blanco y negro: siempre hay un abrazo largo, una frase a último momento, una lágrima que se cae justo cuando se apagan las luces del patio. Y la mía, modestia aparte, ya fue hace rato.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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