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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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La nueva película de Street Fighter no es una obra maestra, pero le saca varios rounds a sus antecesoras

La versión 2026 del clásico de Capcom se posiciona como la mejor recibida por la crítica entre las tres adaptaciones cinematográficas que tuvo la franquicia, aunque los números dejan en claro que el género de los videojuegos de pelea sigue siendo una materia pendiente en la pantalla grande.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
La nueva película de Street Fighter no es una obra maestra, pero le saca varios rounds a sus antecesoras

Hay un sonido que se repite cada vez que se anuncia una nueva adaptación de un videojuego al cine: el ruido seco del entusiasmo chocando contra la decepción. A mí me pasó la primera vez con el asfalto de un patio de Formosa, en una fiesta de cumple donde un pibe se acercó al parlante y dijo que la peli nueva de Street Fighter iba a ser la mejor de la historia. Lo dijo con esa fe con la que se dicen las cosas a los veinte años, cuando todavía no te comiste demasiados garrones. Y la verdad es que esta vez, sin ser una maravilla, el saldo es bastante más digno que el de las dos veces anteriores.

Porque la nueva película de Street Fighter, la que llegó a los cines en 2026 con dirección de Kitao Sakurai, acaba de conseguir un 41 por ciento de críticas positivas en Rotten Tomatoes, y ese número, que a primera vista puede sonar modesto, alcanza para ubicarla como la mejor recibida por la prensa especializada entre las tres adaptaciones que tuvo la franquicia hasta el momento. No es un triunfo arrollador, pero en esta saga cada paso hacia adelante cuenta.

Una comparación que deja a las viejas en off side

Para entender de qué hablamos conviene mirar las otras dos fichas. La recordadísima versión de 1994, aquella que tenía a Jean-Claude Van Damme como protagonista y que muchos vimos en videocasete hasta gastar la cinta, cosecha apenas un 20 por ciento de aprobación en el mismo sitio de críticas. Y la producción de 2009, conocida como Street Fighter: La leyenda y protagonizada por Kristin Kreuk, se hunde hasta un 3 por ciento, una cifra que ya ni siquiera califica como fracaso: es directamentecertificate de quema.

Lo más llamativo de esa tabla es el contraste entre lo que opinan los críticos y lo que opinan los que pagaron la entrada. La película de Sakurai y la de 1994 comparten exactamente la misma nota de CinemaScore, una B-, que en la práctica significa una recepción tibia en las salas, de esas en las que la gente sale diciendo que estuvo bien pero no la recomienda con fervor. En IMDB, en cambio, los espectadores que se toman el trabajo de dejar su voto le dan un 6,3 a la versión actual, bastante por encima del 4,2 que cosecha la vieja de Van Damme y del 3,7 que arrastra la del 2009. O sea: los que se sientan llamados en hablar bien son más, aunque la euforia todavía no aparece.

“El reto de trasladar un videojuego de pelea a la pantalla grande sigue siendo difícil: un 41 por ciento de aprobación no alcanza para hablar de éxito con la prensa especializada, aunque sí marca una distancia real con los intentos anteriores.”Lectura del material de base

Y acá viene la parte que a mí, como espectadora y como alguien que se crió viendo a Ryu tirar hadouken en la pantalla del arcade del barrio, me deja pensando más de la cuenta. El padrinazgo del chamamé me lo escuché decir una vez a Don Encarnación, en una peña de Mercedes, y la frase me quedó tatuada: el que mucho abarca poco aprieta. Y eso es lo que parece pasarles a casi todas las pelis basadas en juegos de peleas. Quieren meter el mundo entero del videojuego, sus personajes, sus movidas, sus guiños para los fans, y al final terminan ahogando la narración. Cuando finalmente aparece algo con un poco de ritmo y de sentido del humor, como parece ser este caso, el resultado no deslumbra pero al menos se deja mirar sin sufrir.

Más allá de los guarismos de los sitios de críticas, la pregunta de fondo sigue abierta y merece quedar flotando: ¿pueden las adaptaciones de videojuegos de pelea funcionar bien en el cine, o el formato siempre va a quedar corto frente a lo que ofrece la pantalla chica o el juego original? La nueva entrega de Street Fighter parece sugerir que se puede aspirar a algo digno, aunque todavía no a la grande. Y a mí, sinceramente, con que dejen de hacerme sufrir mientras combaten, ya me alcanza.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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