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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Las freidoras de aire ya piensan: cómo la inteligencia artificial cambia la cocina sin que movamos un dedo

Reconocimiento visual, sensores de humedad y conexión WiFi se combinan en los modelos más nuevos para identificar el alimento, ajustar temperatura y avisar al celular cuando hay que revolver la cesta. Una recorrida por las funciones que llegaron para quedarse.

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Griselda OjedaActualidad local · · 4 min de lectura
Las freidoras de aire ya piensan: cómo la inteligencia artificial cambia la cocina sin que movamos un dedo

Yo nunca fui de las que se enganchan con los aparatitos de cocina. Pero cuando me empecé a cruzar con vecinas del barrio de Caballito hablando de las freidoras de aire nuevas, algo me picó la curiosidad. Resulta que la última generación ya no se limita a soplar aire caliente: reconoce lo que uno le pone adentro, mide la humedad y hasta te avisa al celular cuando hay que revolver la papa. Todo, dicen, gracias a la inteligencia artificial.

La promesa es concreta: meter la comida en la cesta, elegir una receta en la app y despreocuparse. Mientras tanto, el equipo ajusta temperatura, potencia y circulación de aire por su cuenta, sin que el usuario tenga que andar tocando botones cada dos minutos.

Una cámara que sabe qué hay en la cesta

El primer paso, según explican los fabricantes, es identificar el alimento. Una pequeña cámara montada en la freidora distingue si lo que se cocinó es una proteína, un vegetal o algo que salió directo del freezer. Esa lectura no es decorativa: sirve para que el sistema elija solo la temperatura, el tiempo y la velocidad del ventilador más adecuados para ese tipo de comida.

Además, el análisis óptico permite estimar el volumen y la densidad de la carga. Si la cesta va medio vacía, el equipo lo nota y modera la potencia. Si va bien llena, aumenta el flujo de aire para que todo quede parejo.

Ojos y sensores mientras se cocina

La inteligencia artificial no se queda en el arranque. Durante la cocción, los algoritmos de visión por computadora observan cómo cambia el color de la superficie y evalúan el dorado. La idea es cortar el calentamiento antes de que la comida se queme, un clásico de las freidoras convencionales que ahora busca resolverse sin intervención manual.

A esa vigilancia se suman los sensores de humedad. Cuando detectan mucha condensación al principio, el sistema aumenta por un rato la circulación de aire para favorecer la evaporación y conseguir esa textura crujiente que muchos buscan en estas freidoras. Si la humedad baja, se relaja el flujo y se cuida el consumo eléctrico.

Otra función que destaca es la estimación del tiempo pendiente. El equipo compara la evolución de la cocción con registros de recetas almacenados en la nube y va recalculando cuánto falta. Así, en lugar del clásico reloj fijo que muchas veces queda corto o se pasa, la app muestra un conteo dinámico.

El celular como centro de mando

La conexión WiFi es la pieza que termina de cerrar el círculo. Al elegir una receta en la aplicación del fabricante, se envía al equipo una programación con la temperatura de arranque, la duración y los cambios previstos para cada etapa. La app, a su vez, recibe información sobre el estado del aparato y manda avisos cuando hay que agitar la cesta o cuando el ciclo llegó a su fin.

El control se puede extender a los asistentes de voz, con órdenes simples para iniciar o pausar la preparación. Y como el software se conecta a servidores, las marcas pueden enviar actualizaciones que sumen perfiles de cocción nuevos o mejoren el consumo eléctrico, sin necesidad de cambiar piezas ni llevar el equipo al service.

“Yo antes me quedaba parada frente a la freidora mirando por el vidrio, controlando que no se me pasara la milanesa. Ahora, con la app, sé exactamente cuánto falta y me avisa cuando hay que revolver. Cociné toda la vida y esto, para mí, es otra cosa.”Marta, vecina de Caballito

Marta tiene 58 años y me recibió en su cocina con una taza de té, mientras la freidora terminaba unas bondiolas. Me contó que se decidió por el modelo con cámara después de que su hija le mostrara los videos de las recetas en el celular. Hoy, dice, ya no imagina volver al método de prueba y error.

La diferencia práctica, más allá de la tecnología, está en cómo se regulan las condiciones durante el uso. Las freidoras de aire cocinaron siempre con aire caliente y poco aceite; lo que cambió es que ahora el equipo decide por sí solo cuándo subir, cuándo bajar y cuándo detenerse, mirando lo que pasa adentro de la cesta.

Mañana, Marta tiene pensado probar una receta de coliflor asado que le llegó por la app. Dice que la va a hacer al mediodía, cuando su marido llegue de trabajar, y que esta vez quiere ver si la inteligencia artificial le avisa sola el momento exacto de dar vuelta los floretes. Si no, total, ya sabe hacerlo a ojo.

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Griselda OjedaActualidad local

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