Linternas Verdes en Nebraska: cuando el anillo de poder se convierte en una lupa forense
Kyle Chandler y Aaron Pierre se ponen en la piel de Hal Jordan y John Stewart para una serie que abandona la superproducción de acción y se interna en el terreno del thriller policial clásico, con prólogo en Nebraska y aroma a chamamé en el pantalón del guion.

Lo primero que sentí al sentarme a ver el primer capítulo de Linternas fue una especie de silencio extraño, como ese que se hace en un pueblo del interior cuando llega la noche y todavía no arrancan los grillos. La serie empieza en un lugar tan ajeno al universo habitual de los superhéroes como un pueblo llamado Rushville, en Nebraska, y a partir de ahí construye una historia que se parece más a un policial rural que a una aventura intergaláctica. Esa decisión de empezar bajito, casi en sordina, es la primera gran apuesta del show y también la que mejor le sale.
Hal Jordan y John Stewart llegan hasta allí arrastrados por una señal holográfica que sale, nada menos, del propio anillo de poder de Hal, como si el artefacto supiera que algo grave está por pasar y tuviera ganas de chimentearlo. A partir de ese punto, la investigación los lleva a meterse en una conspiración de las que cruzan fronteras y ponen en riesgo la seguridad planetaria, y la estructura de la serie pasa a ser la de un thriller de misterio, con enigma que se sostiene capítulo a capítulo y con la acción apareciendo solo cuando el relato la necesita, no como un fin en sí misma.
Dos Linternas, dos generaciones y un anillo que mira
El elenco lo encabezan Kyle Chandler como Hal Jordan y Aaron Pierre como John Stewart, y la química entre ellos sostiene buena parte del peso dramático de la historia. Chandler compone a un veterano del cuerpo de Linternas Verdes, de esos que ya viene con la espalda cargada de misiones y de decisiones que no se cuentan en los bares, y Pierre se pone en la piel de un discípulo que tiene más preguntas que respuestas. Las diferencias generacionales y de criterio entre los dos son el motor de los roces y de los acuerdos que van tejiendo el vínculo, y ese ida y vuelta le da a la serie una carga emocional que funciona incluso cuando la trama conspirativa se vuelve más enrevesada.
Quiénes están detrás del guion
Detrás del proyecto aparecen Tom King, con una trayectoria larga escribiendo cómics para la misma editorial, y Damon Lindelof, que ya había trabajado con material de DC en la adaptación de Watchmen. Los dos construyeron esta serie por fuera de las continuidades cinematográficas previas, lo que le da margen para moverse sin tener que pedirle permiso a otros proyectos del universo DC ni quedar atada a decisiones que ya se tomaron en pantalla grande.
- La trama arranca en 2016 con una señal holográfica proveniente del anillo de Hal Jordan.
- La historia se ambienta inicialmente en Rushville, Nebraska, antes de escalar a una conspiración global.
- El tono se asemeja al de las miniseries policiales norteamericanas de corte oscuro, con el enigma como sostén narrativo.
- La acción funciona como herramienta del relato, no como objetivo principal.
- La crítica especializada la incluyó entre las mejores ficciones de ciencia ficción del año.
Si algo queda claro después de maratonear varios capítulos, es que Linternas se anima a desobedecer la fórmula habitual del género y apuesta por un ritmo más pausado y detectivesco, algo que para algunos espectadores puede ser una sorpresa enorme y para otros, directamente, una invitación a pasarla mal con la butaca. Como en cualquier chamamé bien tocado, la letra se gana con oído fino: acá no alcanza con ver los efectos, hay que quedarse a escuchar el cuento.
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