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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Mike Amigorena se calza el delantal y se prende al fuego de MasterChef Celebrity: "Habrá que conquistarlos"

El actor ingresó a la nueva edición del reality en reemplazo de L-Gante, cuya baja se confirmó el 14 de septiembre. Cuenta cómo cocina en su casa, qué le falta en pastelería y cómo imagina el trato con el jurado.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Mike Amigorena se calza el delantal y se prende al fuego de MasterChef Celebrity: "Habrá que conquistarlos"

Volví a sentir ese olor a cebolla dorada en aceite de oliva que me transporta directo a la cocina de mi vieja cada vez que un cocinero se anima frente a la cámara. Y esta vez le toca a Mike Amigorena, que se metió de lleno en la nueva edición de MasterChef Celebrity después de que L-Gante pegara el portazo el pasado 14 de septiembre. El actor fue el último refuerzo del grupo y, la verdad, no se guarda nada: habla de lo que sabe hacer, de lo que todavía no aprendió y de cómo se imagina el vértigo de cocinar con el reloj en contra y un jurado mirándole cada movimiento.

Como buen chamamecero de los fogones, Amigorena se sabe de memoria eso de cocinar con calma, a fuego lento, sin apuro, mientras la sobremesa se estira y los amigos se quedan otra hora. Lo dijo con esa voz tranquila que tiene cuando se pone serio frente a una entrevista: "Es un gran desafío para mí porque no es lo mismo cocinar con todo el tiempo del mundo para amigos que cocinar en una hora para un jurado". Ahí está la clave del asunto: el salto de la cocina doméstica a la cocina bajo presión, donde cualquier se paga con un plato devuelto.

Un cocinero de amigos, todavía no de cámara

El actor se define con honestidad: le gusta la cocina, pero no se anima a colgarse el título de cocinero. "Tengo mucha afinidad con la cocina, pero bueno, no soy cocinero", tiró, y la frase pinta de cuerpo entero a alguien que disfruta el ritual sin pretender profesionalizarse. Cuando le preguntaron qué es lo que más le sale, la respuesta fue bien terrenal y bien de su casa:

  • Pescados, porque los prepara con frecuencia y se siente cómodo con los puntos de cocción.
  • Guisos, el clásico de olla larga y paciencia, un plato que pide tiempo y él, en casa, tiene.
  • Cazuelas, siempre rendidoras y pensadas para compartir.
  • Salsas, donde admite que se luce y que va a tratar de llevárselas al reality.

Lo que todavía no controla es la pastelería, y ahí aparece una de las cosas más interesantes de su ingreso: las ganas explícitas de aprender. "Estoy dispuesto a aprender pastelería, que es lo que menos hice", reconoció. Para alguien que se presenta como cocinero de guisos y cazuelas, meterse con masas, tiempos de levado y precisión en las medidas es casi como cambiar de rubro. Esa humildad la va a tener que transformar en práctica dentro del programa, donde las consignas suelen pegar justo en el punto débil de cada participante.

El grupo, el jurado y el cuerpo que hay que ponerle

Amigorena no llegó en frío. Conoce a varios de los participantes y no esconde el afecto. "Quiero mucho a varios participantes, así que no queda más que ponerle el cuerpo y las ganas para entretener", dijo, y la frase funciona como una declaración de intenciones: viene a competir, sí, pero también a pasarla bien y a bancarse el con sus compañeros. Sobre el jurado todavía no se anima a hacer futurología: "No sé cómo va a ser la relación, pero bueno, saben y habrá que conquistarlos", resumió, con esa mezcla de respeto y picardía que le conocemos de cada vez que se sienta frente a un micrófono.

A mí, que vengo siguiendo estas ediciones desde la primera, me queda una sensación agrírica. MasterChef Celebrity suele funcionar como una radiografía del momento: mientras un referente del trap argentino se baja a último momento, un actor con oficio y calle entra a ocupar ese hueco. Amigorena no viene a hacer show con la espumadera, sino a mostrar que cocinar para los tuyos es, en el fondo, la mejor escuela posible. Habrá que ver si los platos le alcanzan para sortear las primeras pruebas y, sobre todo, si la pastelería lo trata bien o le da algún dolor de cabeza. Mientras tanto, el programa ya tiene su reemplazo confirmado y a un participante que, por lo que cuenta, está dispuesto a poner el cuerpo y las ganas, que es, a esta altura, lo mínimo que se le puede pedir a alguien que se suma a un reality de cocina en plena pantalla chica.

“Es un gran desafío para mí porque no es lo mismo cocinar con todo el tiempo del mundo para amigos que cocinar en una hora para un jurado.”Mike Amigorena
MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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