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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Mirtha Legrand volvió a su casa: la de la mesa argentina ya descansa en la suya

A sus 99 años, la conductora dejó el Sanatorio Mater Dei después de casi tres semanas internada por un cuadro respiratorio. Juana Viale fue la encargada de sostener el programa mientras su abuela se recuperaba, y Legrand ya le hacía llegar sus comentarios después de cada emisión.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 2 min de lectura
Mirtha Legrand volvió a su casa: la de la mesa argentina ya descansa en la suya

El olor a café recién servido y el runrún de los camarógrafos armando las luces me recibieron otra vez en el canal, pero esta vez con una arenga distinta en los pasillos: Mirtha Legrand ya estaba en su casa. Después de casi tres semanas internada en el Sanatorio Mater Dei, la conductora de 99 años recibió el alta este martes a las 17 y volvió a su domicilio para terminar de recuperarse lejos del ruido de las salas y los hisopados.

Como suele decirse en el litoral, y bien lo cantó un verso que me quedó rondando toda la tarde, "a la sombra del mango nadie se abanica en vano", y vaya si Mirtha buscó la suya: la de su living, la de sus muebles, la de su rutina. El equipo médico que la atendió consideró que podía seguir el proceso fuera del sanatorio, una vez completado el tratamiento con antibióticos y la rehabilitación kinesiológica que le permitió ganar aire y fuerzas.

Una ausencia que arrancó antes de la internación

Lo que muchos televidentes no tienen del todo presente es que la última emisión que Mirtha condujo de La noche de Mirtha fue la del 29 de agosto. Desde entonces, y mucho antes de que la gripe se complicara, su nieta Juana Viale se puso al frente tanto de las cenas de los sábados como de los almuerzos de los domingos. Legrand, mientras tanto, miraba desde su casa y, cuando pudo, desde la habitación del sanatorio.

“Bien, mejorando momento a momento, día a día.”Juana Viale, durante el programa del 3 de octubre

Aquella tarde del 3 de octubre, cuando Juana contó en cámara cómo estaba su abuela, yo estaba mirando la mesa desde casa con una taza en la mano y una mezcla rara de alivio y orgullo. Legrand, según nos dijeron, seguía cada emisión desde la habitación común y, apenas terminaba el envío, le hacía llegar sus comentarios a la nieta. Como siempre, la jefa seguía opinando qué le aparece en la pantalla, qué le disgusta, y el rating que iba dejando al programa.

Dos etapas de un mismo cuadro

El parte del 2 de octubre todavía no se animaba a poner fecha de salida, y la actualización del lunes solo decía que seguía progresando en su rehabilitación y permanecía en una habitación común. El sanatorio había previsto emitir un nuevo parte el miércoles si no había cambios, pero el alta llegó antes, este martes a las 17, y se anticipó lo que muchos querían escuchar desde hace días.

Ahora, con Mirtha otra vez en su casa, la pregunta que me hacen en el chat de la familia y en la redacción es casi la misma: qué recuerdo de sus últimas emisiones al frente del programa. La respuesta la tengo atada a una sobremesa: la imagen de una mujer de 99 años que todavía pregunta, todavía escucha, todavía mira la cámara con esos ojos que parecen decirnos a todos que acá sigue, que la mesa la espera y que, mientras haya una sobremesa, hay Mirtha.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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