Nafta súper: el ajuste impositivo que nadie aplicó y que ya vale 233 pesos por litro
Un cálculo del Grupo Geres advierte que, si se ejecutaran los incrementos postergados en los impuestos a los combustibles, el litro de súper en el Gran Buenos Aires saltaría de 2.085 a 2.318 pesos. El gasoil grado 3 treparía a 2.477 pesos. Son cifras hipotéticas, pero muestran cuánto pesa la decisión política de no actualizar tributos que la ley manda a revisar.

El número es elocuente y lo dice todo: 233 pesos por litro. Esa es la diferencia que el Grupo de Estudios de Economistas Geres calculó entre el precio actual de la nafta súper en el Gran Buenos Aires y el que debería tener si se aplicaran, de una vez, los ajustes impositivos pendientes. Para el gasoil grado 3, la brecha proyectada es de casi 102 pesos por litro.
El trabajo tomó como base datos de ARCA y de la Secretaría de Energía, y dejó una advertencia central: se trata de valores hipotéticos. El impacto final en el surtidor dependerá de dos decisiones. La primera es del Gobierno, que debe decidir si ejecuta los incrementos tributarios que están congelados. La segunda es de las petroleras, que pueden trasladar el ajuste completo al consumidor o absorber una parte.
Cuánto subiría cada combustible
- Nafta súper: pasaría de 2.085 a 2.318 pesos por litro, una suba del 11,2%.
- Gasoil grado 3: pasaría de 2.375 a 2.477 pesos por litro, un incremento del 4,3%.
- Carga impositiva pendiente en la súper: 411,45 pesos por litro hoy, que llegarían a 676,44 con la actualización por IPC.
- Carga impositiva pendiente en el gasoil: 110,26 pesos por litro, reducidos a 101,99 al considerar la mezcla con biocombustibles.
El mecanismo está atado a una obligación legal que el Ejecutivo posterga mes a mes. El Impuesto a los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono deberían actualizarse por el índice de precios al consumidor, pero esa actualización se viene demorando. En la nafta súper, la diferencia entre lo que se paga hoy y lo que correspondería por la fórmula vigente es de 233,19 pesos por litro una vez incorporado el efecto de los biocombustibles. En el gasoil, la diferencia se ubica en 101,99 pesos.
¿Qué significa eso para quien tiene que llenar el tanque? El Grupo Geres tradujo los números a un escenario más tangible: cargar nafta súper costaría cerca de 11.600 pesos más que hoy, y llenar el tanque de gasoil, unos 5.100 pesos extra. No es una suba confirmada ni un precio nuevo en los surtidores. Es lo que se perdió en competitividad por mantener la presión fiscal sin actualizar, una decisión que tiene responsable: el Ministerio de Economía, que firma cada prórroga junto con la Secretaría de Energía.
La pregunta de fondo es política. Los impuestos a los combustibles son una herramienta clave del Tesoro y, al mismo tiempo, un costo directo sobre la logística, el transporte y la producción agropecuaria. Seguir sin actualizarlos implica acumular una deuda interna con el fisco que, tarde o temprano, se traslada. Cuando se concrete, lo pagará el consumidor y lo autorizarán quienes firman las resoluciones en el Palacio de Hacienda.
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