Pulmarí salió a cortar el negocio: sin papeles firmes no hay lote que valga
La Corporación Interestadual y el Gobierno de Neuquén emitieron un aviso conjunto para frenar ventas ilegales de tierras en el territorio que administra Aluminé. Qué dice la advertencia, a quién apunta y por qué quien paga una seña puede quedarse sin plata y sin propiedad.

Me lo imagino como una mesa de cocina en cualquier pueblo del Sur neuquino: alguien despliega un mapa impreso en hoja A4, anota un precio redondo y dice que la oportunidad se acaba esta semana. Del otro lado, una familia que juntó los pesos durante años escucha, firma lo que le alcanzan a pasar y entrega una seña con la ilusión de tener, por fin, un pedazo de tierra donde armar la casa. La escena se repite cada verano en distintas localidades cordilleranas y, según acaba de advertir la Corporación Interestadual Pulmarí (CIP), es exactamente el escenario que quieren desactivar antes de que termine mal para todos.
La comunicación oficial fue clara y apuntó a un solo destinatario: quien esté pensando en comprar un lote dentro del territorio que administra Pulmarí. La recomendación es seca y no admite zonas grises: no entregar dinero bajo ninguna modalidad, ya sea como pago total, como seña o como reserva; tampoco firmar boletos de compraventa ni acuerdos de cesión de derechos. La advertencia incluyó a vecinos, turistas y eventuales inversores, a los que se les pidió verificar la situación del inmueble por los canales oficiales de la institución antes de dar un paso que puede resultar irreversible.
Por qué un permiso de ocupación no equivale a una escritura
El corazón de la advertencia está en un punto que, en la conversación cotidiana, se da por entendido de manera equivocada: tener un permiso para ocupar o usar una fracción dentro de Pulmarí no convierte a nadie en dueño. Esa distinción, que puede sonar técnica, es la que define todo el resto. La CIP recordó que los terrenos integran el patrimonio de la Corporación y que, por lo tanto, no pueden ser comercializados entre particulares. Quien recibió una autorización para permanecer en el territorio (el término administrativo que se utiliza para estos casos) tampoco está habilitado a venderlo, transferirlo ni cederlo a terceros. Lo mismo corre para papeles informales o para supuestos derechos concedidos por otros particulares: ninguno de esos instrumentos tiene fuerza legal para respaldar una operación inmobiliaria en esa jurisdicción.
El riesgo para quien compra de buena fe, según resumió el organismo, es doble y acumulativo: no solo puede perder el dinero entregado en concepto de seña, reserva o pago a cuenta, sino que además no adquirirá la propiedad del lote porque la operación carece de validez desde el origen. Es decir, no hay segunda instancia ni instancia futura que regularice la situación: si la base del negocio no estaba permitida, todo lo construido encima se cae.
- La CIP pidió no pagar señas, reservas ni cuotas por lotes ofrecidos dentro de su territorio.
- Advirtió que los permisos de uso no autorizan a vender, transferir ni ceder las tierras.
- Señaló que cualquier operación con particulares carece de validez porque las tierras son patrimonio del organismo.
- Recomendó verificar la situación del inmueble por canales oficiales antes de avanzar con cualquier trámite.
- Anunció que las maniobras pueden derivar en acciones penales por estafa, en el marco de la Ley Nacional 23.612.
Dónde atenderse y en qué horario
Para consultas, la Corporación Interestadual Pulmarí informó como línea oficial el teléfono 02942-496243, un dato clave para quienes tengan dudas sobre un ofrecimiento puntual o necesiten confirmar la situación de un lote antes de mover plata. La sede del organismo funciona en la localidad de Aluminé y fue creada en 1988 como un ente público integrado por el Estado nacional y la provincia de Neuquén, con 112.900 hectáreas bajo administración. La CIP también adelantó que seguirá adelante con actuaciones administrativas y legales para resguardar su patrimonio y evitar que más personas caigan en propuestas que, en los papeles, prometen una propiedad y, en los hechos, solo dejan una denuncia por estafa y el bolsillo vacío. Frente a la duda, la regla sigue siendo la misma: consultar por los canales oficiales antes de firmar nada.
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