Rehenes, cámaras y un hombre contra el sistema: la película de Gus Van Sant que revive un caso de los setenta
Movistar Plus suma a su catálogo el thriller que reconstruye el caso de Tony Kiritsis, el cliente que en 1977 tomó como rehén al hijo de un banquero para pedir hablar por televisión nacional. Con Bill Skarsgård en el rol central y dirección de Gus Van Sant, el film llega a la plataforma después de un paso discreto por las salas.

Lo primero que me llamó la atención al ponerme a investigar esta historia fue el contraste entre lo descomunal del hecho y lo poco conocido que resulta para el público argentino de hoy. La nueva película de Gus Van Sant, que acaba de incorporarse al catálogo de Movistar Plus, reconstruye uno de esos episodios que parecen inventados y sin embargo están ahí, en los archivos judiciales norteamericanos, esperando a que alguien se anime a contarlos otra vez con buena prosa, buena cámara y, sobre todo, con el oficio que ya le conocemos al director de títulos como "Milk" o "Todo por un sueño". Yo arranqué a verla una noche de semana, con el living a media luz, y la terminé al otro día por la mañana, porque la noche se me había pasado sin darme cuenta mientras la tensión seguía subiendo.
La historia que la película rescata es la de Tony Kiritsis, un hombre que se presentó en la sede de un banco donde había solicitado un préstamo para comprar un terreno. Cuando se lo denegaron, sospechó que la entidad buscaba quedarse con la propiedad para especular. En respuesta, tomó como rehén al hijo del dueño usando un dispositivo rudimentario pero potencialmente letal, y formuló dos exigencias: una indemnización económica y la posibilidad de hablar en televisión nacional.
Un thriller con la firma de Van Sant
El film, conocido también como "Dead Man's Wire", está protagonizado por Bill Skarsgård, actor sueco reconocido por una trayectoria que abarca desde el terror hasta el drama, y que acá lleva en la espalda toda la película. Es uno de esos papeles en los que el protagonista no se mueve de una habitación, no tiene secuencias de acción y, sin embargo, sostiene el relato entero desde la palabra, la mirada y la tensión de un dedo que nunca sabés si va a apretar un botón o no.
Van Sant trabaja el género con mucho cuidado: hay guiños formales al cine norteamericano de los años setenta, al tipo de thriller urbano que mezcla la presión policial con la cobertura mediática en tiempo real, y una atmósfera de tensión sostenida que no necesita grandes estridencias para ponerle el cuerpo al espectador. El cierre incorpora además música de Gil Scott-Heron, un guiño que carga de sentido político el desenlace sin abandonar del todo el registro del thriller.
- Protagonizada por Bill Skarsgård y dirigida por Gus Van Sant, llega a Movistar Plus tras un paso discreto por las salas.
- El caso involucra a un cliente que tomó como rehén al hijo del dueño de un banco para exigir hablar por televisión nacional.
- El film mezcla thriller con intención autoral, con referencias al género norteamericano de los años setenta.
- Su cierre incorpora música de Gil Scott-Heron, lo que le agrega una capa política sin romper el registro.
Una pregunta para discutir
En lo personal, y se lo digo a cualquier lector que haya pasado por la experiencia de negociar un crédito bancario en este país, la película pega fuerte en un lugar muy reconocible: esa sensación de que, del otro lado del mostrador, alguien te mira como un número y no como una persona. La diferencia es que Kiritsis llevó esa bronca hasta las últimas consecuencias, y la cámara de Van Sant no lo juzga, no lo absuelve, lo mira. Y eso, a esta altura, ya es una postura.
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