Sangre, colmillos y mil formas de contar lo mismo: el mapa de las series de vampiros que se pueden ver hoy
Desde el Drácula más solemne de Moffat y Gatiss hasta el humor de Loft que hacemos en las sombras y el anime furioso de Castlevania, las pantallas tienen más vampiros vivos que nunca. Una guía para elegir por tono, formato y paciencia.

Te confieso algo antes de arrancar: cuando me senté a escribir esta nota todavía tenía en la nariz el olor a pochoclo con manteca que se escapaba del balcón del vecino, y en la cabeza me daba vueltas un versito de chamamé que dice que la noche es larga cuando se espera algo que no llega. Y algo de eso tienen los vampiros: siempre esperan, siempre miran, y nosotros, del otro lado de la pantalla, los esperamos a ellos, que de vez en cuando aparecen con capas nuevas, con peinados nuevos, con sed nueva, y nos prometen que esta vez la historia va a terminar bien. Spoiler: no termina bien nunca, pero igual uno se queda.
Lo que cambia, y mucho, es la manera de contarlo. Porque hoy por hoy las series de vampiros ya no son una sola cosa: hay Dráculas respetuosos que adaptan la novela de Bram Stoker, comedias delirantes donde los muertos vivos pelean por quién lava los platos, animés con espadas y sangre a chorros y hasta ficciones que cruzan el terror gótico con el suspenso psicológico más fino. La sangre y lo sobrenatural siguen siendo el punto de encuentro, pero la experiencia de verlas es completamente distinta, y ahí es donde vale la pena detenerse un rato para elegir bien qué noche le dedicamos a cuál de estos monstruos.
El conde, pero versión BBC
Si lo que uno quiere es ir a la raíz literaria, el primer nombre que aparece es el de Mark Gatiss y Steven Moffat, que escribieron juntos una versión de Drácula en tres capítulos de noventa minutos cada uno. Es una adaptación con todas las letras del personaje de Bram Stoker, con Claes Bang como el Conde, Dolly Wells en un papel clave y John Heffernan completando el elenco principal. La serie no estira la historia hasta el infinito: la cuenta de un tirón, con el ritmo clásico de la televisión británica cuando se pone solemne, y deja que el mito respire sin agregarle modernidades obligatorias.
Risa en la oscuridad
Para quienes prefieren algo que no les haga perder el sueño, la opción más firme es Lo que hacemos en las sombras, la comedia que Jemaine Clement y Taika Waititi armaron a partir de su propia película. La versión para televisión reúne preocupaciones aristocráticas, peleas internas por el poder del clan y una sed de sangre que se mezcla con problemas mucho más terrenales, tipo peleas por la silla del living. El elenco, encabezado por Kayvan Novak, Matt Berry y Natasia Demetriou, y completado por Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, se luce justamente en esa zona donde el monstruo se vuelve, por un rato, alguien con quien uno podría charlar en un asado.
Del videojuego al animé
Hay un tercer camino, y es el que toma Castlevania: partir de un videojuego de Konami de los años ochenta y transformarlo en serie animada. Warren Ellis fue el encargado de escribir esa adaptación, que cuenta con las voces de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James. La serie convive naturalmente con las ficciones de acción real porque no necesita actores en pantalla para tener sangre, peleas y clanes enteros discutiendo quién manda en el castillo. Es otra forma de mirar vampiros, más cercana al dibujo y al ritmo del anime japonés que al de la televisión occidental, y para muchos lectores es justamente la puerta de entrada a un género que en la animación tiene años de ventaja.
- NOS4A2, creada por Jami O'Brien a partir de una novela de Joe Hill, con música de Mike Patton y efectos prácticos artesanales. Elenco encabezado por Ashleigh Cummings y Zachary Quinto.
- Penny Dreadful, la ficción de John Logan que cruza el terror gótico con el suspenso y el thriller psicológico. Protagonizada por Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper.
- Tokyo Vampire Hotel, escrita y dirigida por Sion Sono, con clanes enfrentados, kung fu y un costado erótico que no se disimula. Elenco con Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho.
Yo, la noche que vi por primera vez un capítulo de Lo que hacemos en las sombras, terminé riéndome sola en el sillón, y eso no me pasa seguido. Pero también me acuerdo de la cara de susto que me quedó después de un bloque doble de Penny Dreadful, y de lo rápido que devoré los capítulos del Drácula de Moffat, que se ven como si fueran una mini película larga. Lo que quiero decir con esto es que la elección depende mucho del ánimo: hay vampiros para noches de manta y pochoclo, y hay vampiros para noches de silencio absoluto, con las luces apagadas y el teléfono dado vuelta. Lo bueno es que, en este momento, las dos opciones están ahí, a un click de distancia, esperando paciente y silenciosamente, como buenos muertos vivos que saben que, tarde o temprano, uno siempre vuelve a abrir la puerta.
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