Street Fighter arrancó con todo en las salas del mundo y ya despierta la pregunta del millón: ¿le hace justicia al joystick o todavía le debemos una al videogame?
La adaptación de la saga de Capcom arrancó con 51,1 millones de dólares en su primer fin de semana y se subió a lo más alto del ranking global, aunque la crítica la castigó con un tibio 43 por ciento de aprobación. Presupuesto de 82 millones, pelea en el ring de la rentabilidad.

Abrí la puerta del cine y me pegó en la cara ese olor a pochoclo caliente mezclado con el zumbido del aire acondicionado, esa mezcla que ya es un clásico de cualquier estreno mediano. Pero esta vez el ruido era distinto: era el rugido de un pibe gritando Hadouken mientras entraba con la remera de Ryu. Esa imagen, más que cualquier cifra, me confirmó que la nueva película de Street Fighter había llegado a la sala y no precisamente en silencio.
La adaptación de la franquicia de peleas de Capcom debutó en el primer puesto de la taquilla mundial con una recaudación estimada en 51,1 millones de dólares, repartidos entre el mercado estadounidense y el resto del mundo. Para dimensionar el dato basta mirar la billetera: el film se plantó arriba de todos los demás en su fin de semana de apertura, en un mercado cada vez más competitivo y con muchas propuestas peleando por el mismo boleto.
Un elenco que se mueve como en la pantalla y una historia que todavía no convence
La dirección quedó en manos de Kitao Sakurai y el elenco reúne a Andrew Koji como Ryu, Noah Centineo como Ken, Callina Liang como Chun-Li, David Dastmalchian como M. Bison y Jason Momoa metiéndose en la piel de Blanka, entre otros. La diferencia entre lo que se vio en la sala y lo que se leyó en los diarios fue marcada: el público fanático del género celebró las coreografías, los efectos visuales y el ritmo de entretenimiento, mientras la prensa especializada le bajó el pulgar y la dejó con calificaciones que rondaron el 43 por ciento de aprobación, con señalamientos sobre el guion como la principal deuda.
El presupuesto declarado de producción es de 82 millones de dólares, una cifra que no contempla los gastos de promoción y distribución, y que funciona como referencia para medir si la película termina siendo un negocio para Paramount, Legendary y Capcom. En términos de comparación, la apertura global de Street Fighter supera lo que había conseguido Mortal Kombat en su debut estadounidense en 2021, aunque queda por debajo de los 63 millones con los que arrancó la secuela de esa franquicia en su lanzamiento mundial.
Lo que pase en las próximas semanas será clave, porque de ese pulso depende no solo la rentabilidad del título, sino la chance de que se concreten secuelas o proyectos que expandan el universo de los juegos de pelea en la pantalla grande. Por lo pronto, el arranque deja una postal concreta: el ring del videojuego y el ring del cine siguen sin ponerse del todo de acuerdo, aunque esta vez fue el público el que levantó la mano del ganador en la primera vuelta. La pregunta queda servida para charlar en la fila del cine: ¿le hace justicia al videojuego o todavía el cine no encontró la fórmula para adaptar los juegos de peleas?
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