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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Treinta kilómetros de cráteres sobre la calzada: el tramo de la Ruta 40 que pone en jaque a quienes viajan al sur neuquino

Vecinos y viajeros que conocen el corredor entre Junín de los Andes y Zapala describen un calvario de pozos profundos, cubiertos de agua y prácticamente imposibles de esquivar. Advierten sobre cubiertas reventadas, roturas mecánicas y viajes postergados.

NC
Norma CharoleComunidades y derechos · · 4 min de lectura
Treinta kilómetros de cráteres sobre la calzada: el tramo de la Ruta 40 que pone en jaque a quienes viajan al sur neuquino

Yo te lo digo de entrada, como me lo dijo Marta, puestera de un paraje sobre la Ruta 40, a la altura de Catan Lil: lo que hay entre Junín de los Andes y Zapala no es una ruta, es un padrenuestro para cualquier vehículo. Ella conoce cada palmo de esa cinta de asfalto porque hace décadas que la transita, lleva sus animales a la venta, retira la jubilación al banco y lleva a los chicos al hospital regional cuando hace falta. Y lo que repite, con esa mezcla de paciencia y hartazgo que reconoce cualquiera que viva en la Patagonia profunda, es que la ruta está rota desde hace rato y que las últimas lluvias no hicieron más que empeorar un paisaje que ya era un infierno.

El tramo que une Junín de los Andes con Zapala, en el corazón de la provincia del Neuquén, arrastra unos treinta kilómetros de deterioro severo que se reparten a lo largo del corredor. No se trata de pozos aislados ni de pequeños hundimientos que un conductor atento pueda saltar: son hundimientos de gran tamaño, numerosos, muchas veces seguidos uno del otro, y tapizados por agua acumulada que impide calcular la profundidad antes de caer en ellos. Quienes los conocen de sobra explican que un pozo que parece chico puede comerse una rueda entera y dejar la suspensión contra el asfalto.

Lo que cuentan quienes lo transitan

  • Cubiertas reventadas en pleno viaje y auxilio mecánico a la madrugada, en zonas con señal de celular casi nula.
  • Roturas mecánicas que aparecen kilómetros más adelante, cuando ya se cree haber sorteado lo peor.
  • Viajes enteros suspendidos o reprogramados: familias enteras que prefieren no arriesgar la camioneta familiar por esa calzada.
  • Conductores que reducen la marcha hasta casi avanzar a paso de peatón, igual que en las calles de tierra de los parajes vecinos.
  • Una advertencia que se repite de boca en boca: la Ruta Nacional 40 no es el único corredor con problemas serios en la región, porque la RN 52 y la RN 51 atraviesan situaciones parecidas, según quienes las conocen.

Yo, que hace años sigo el pulso de las comunidades del sur neuquino, te lo traduzco para que se entienda lo que esto significa en la vida cotidiana: estamos hablando de la vía por la que circula la producción ganadera de los pequeños productores de la zona, por la que se accede a los controles de salud, por la que llegan las maestras a las escuelas rurales y por la que turistas y visitantes intentan llegar a los destinos clásicos del suroeste neuquino. Cuando una ruta se rompe así, no es solo un problema de confort para el viajero de paso: es un problema de derechos, de acceso a derechos.

Para quien tenga el viaje planeado, las recomendaciones que repiten quienes conocen el tramo son casi un manual de supervivencia: circular de día y a velocidad baja, porque a la luz del sol se ven los pozos con más anticipación; llevar la cubierta de auxilio en buen estado y revisar la presión antes de salir; y, sobre todo, tener a mano el número de un auxilio mecánico y avisar a alguien de la familia el horario estimado de paso por los puntos críticos, porque la señal de celular en buena parte del recorrido brilla por su ausencia.

Qué pidió la comunidad y a quién

Lo que los vecinos de Junín de los Andes, los puesteros de los parajes de Catan Lil y los viajeros frecuentes del corredor piden, y a quien lo piden, es claro: le piden a Vialidad Nacional y al Ministerio de Obras Públicas de la Nación que ejecuten de una vez las obras de bacheo profundo y repavimentación del tramo, que hace años figuran en los anuncios y nunca terminan de llegar. Le piden al gobierno de la provincia del Neuquén que gestione de manera urgente y que no se conforme con los parches provisorios, que el agua y el frío terminan arrastrando en cuestión de semanas. Y le piden a los diputados y senadores nacionales por Neuquén que se hagan eco del reclamo, porque la unidad de quienes usan esa ruta a diario es la mejor garantía de que el reclamo no quede enterrado debajo del próximo pozo.

NC
Norma CharoleComunidades y derechos

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