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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Una docente de La Plata adoptó a seis hermanos que conoció en el aula: "Son el amor de mi vida"

María Laura tenía 38 años, era maestra de dos de los chicos y colaboraba en el hogar donde vivían institucionalizados desde hacía cinco años. El proceso incluyó una separación, años de trámites y la confirmación de los propios hermanos. Hoy la familia suma siete hijos, de 1 a 20 años, y un padre que volvió para quedarse.

NC
Norma CharoleComunidades y derechos · · 4 min de lectura
Una docente de La Plata adoptó a seis hermanos que conoció en el aula: "Son el amor de mi vida"

En La Plata, la maestra María Laura escuchó por primera vez la voz de los seis hermanos en el aula, cuando dos de ellos todavía no sabían que esa mujer que les daba clases un rato por semana terminaría siendo la persona que les cambiaría la vida para siempre. Tenía 38 años, vivía en un departamento chico con su pareja y nunca imaginó que un día se iba a presentar en un juzgado de familia para pedir la guarda de seis chicos juntos, ni que iba a terminar criando, en menos de dos años, a una familia de nueve.

La historia empieza mucho antes del expediente. María Laura es docente y conoce a los chicos en la escuela, pero también colaboraba como voluntaria en el hogar donde vivían institucionalizados desde hacía cinco años. Los visitaba, los acompañaba, los escuchaba. La posibilidad de adoptarlos empezó a tomar forma de a poco, casi como una idea que ella misma se animaba a pensar en voz baja, aunque al principio le parecía directamente inalcanzable: un departamento pequeño, seis niños a la vez, y una pareja que, en ese momento, temía no poder sostener económicamente la responsabilidad. La convivencia se tensó, la pareja se separó por un tiempo y María Laura inició los trámites sola.

Una construcción de a poco, con el "sí" de los seis

El proceso de vinculación pasó por varias etapas y no fue un camino recto. Los propios chicos tampoco querían ser adoptados de entrada y ella, del otro lado, tampoco se sentía lista para dar el paso definitivo. La figura que terminó funcionando para todos fue la de referente afectivo, un rol intermedio que les permitió ir probando cómo era la convivencia sin forzarla. Cuando desde el organismo responsable le preguntaron si quería a uno solo, a los gemelos o a los mellizos, la respuesta fue clara y la define como persona: "Quiero estar con los seis".

Los seis hermanos habían construido entre ellos un bloque muy sólido durante los años dentro del sistema de protección. La más grande, Daiana, hoy de 20 años, los había cuidado durante todo ese tiempo y cederle ese rol a otra persona le llevó un proceso propio, que María Laura describe con mucho respeto. "La más grande tenía que cederme el derecho a cuidarlos. Fue un desafío que ella tuvo que afrontar: dejarme el cuidado de los chicos a mí, de a poco", recordó la mujer, que todavía se emociona cuando cuenta ese tramo.

“Te elegimos para ser nuestra mamá.”Los seis hermanos, en un recreo escolar

El punto de inflexión llegó en un recreo, en la misma escuela donde todo había empezado. Algunos de los chicos se le acercaron y le dijeron, con la simpleza brutal que solo tienen los chicos cuando dicen las cosas más grandes: "Te elegimos para ser nuestra mamá". Desde ese momento, los trámites se reorientaron hacia la convivencia, y la justicia empezó a escribir una historia que ya estaba escrita en otro lado.

De seis a nueve: cómo se armó la familia hoy

  • Daniel y Milo (13), los gemelos, y Maiara y Lionel (16), los mellizos, asisten a una escuela técnica.
  • Zaira (18) cursa el último año del secundario.
  • Daiana (20), la mayor, estudia Abogacía.
  • Nahitan, de poco más de un año, es el bebé que nació después de la adopción.
  • La pareja de María Laura volvió a sumarse a la casa y hoy ocupa el rol de padre en la familia.

El embarazo llegó cuando el proceso de adopción ya estaba encaminado, y se enteró de una manera que parece sacada de una película. Uno de los gemelos le besó la panza antes de que ella supiera que estaba esperando, le dijo "hola, bebé", y así fue como la noticia terminó deconfirmándose. Hoy, los hermanos más grandes cuidan a Nahitan con un entusiasmo que a María Laura la deja sin palabras, y el bebé ya crece rodeado de una parentela que lo esperaba sin saber que existía.

María Laura participa además de la Asociación Civil Adopten Niñes Grandes, una organización que acompaña a familias que están transitando procesos similares y que pelea para que los chicos más grandes, los que estadísticamente menos chances tienen de encontrar una familia, puedan conseguirlas. "Son el amor de mi vida. Es la familia que siempre esperé, siempre quise una familia grande y hoy la tengo unida", resume, con la voz todavía un poco rota, la maestra que un día decidió que un departamento chico no era un impedimento sino un detalle.

Lo que la comunidad pidió, en este caso, no fue un reclamo hacia arriba: la familia de María Laura, Daiana, Zaira, Maiara, Lionel, Daniel, Milo y Nahitan lo que viene haciendo hace rato es mostrar que hay otros modos de armarse, y que en la Argentina todavía hay aulas, hogares y juzgados donde esa construcción, aunque lleve años, se puede terminar de escribir. Como me dijo María Laura mientras me contaba la historia, con esa mezcla de cansancio y orgullo que solo tienen los que pelearon mucho: "Yo no los busqué. Me encontraron".

NC
Norma CharoleComunidades y derechos

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