Una mirada desde el otro lado de la tranquera: "Los vencedores", el documental que pone el ojo en los kelpers
Pablo Aparo pasó cinco meses entre 2020 y 2024 conviviendo con los habitantes civiles de Malvinas. El filme reconstruye la vida cotidiana de una comunidad de 3.500 personas que convive con una base militar y arrastra la huella de la guerra de 1982.

En las islas Malvinas hay 3.500 habitantes civiles, una cifra parecida a la cantidad de militares que permanecen de manera estable en la base aérea de Mount Pleasant. Esa comparación simple fue la que empujó a Pablo Aparo, cineasta porteño de 40 años, a armar la valija y cruzar el Atlántico tres veces para tratar de entender cómo se organiza la vida cotidiana de una comunidad de ese tamaño con una instalación militar de esas dimensiones a pocos kilómetros. El resultado es "Los vencedores", un documental que acaba de ganar dos premios en el BAFICI, pasó por la sala del Malba y esta semana todavía puede verse en cines de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba.
Tres viajes, cinco meses y permisos gestionados puerta por puerta
El primer viaje fue en 2020 y duró diez días. Los otros dos, en 2023 y 2024, sumaron cinco meses. Para cada uno, Aparo tuvo que pedir autorización a la Administración de Malvinas y moverse con cautela. La recepción fue despareja: hubo isleños que lo ayudaron y otros que directamente le pidieron que guardara la cámara o le bloquearon la entrada a determinados lugares.
La película toma como columna vertebral la relación entre el director y Matt, un terrateniente dueño de una estancia grande en el corazón de las montañas. Matt es conocido en las islas por expresar sin disimulos su rechazo hacia la Argentina. Fue el único que aceptó la propuesta de filmación. Esa misma tarde, Aparo ya estaba durmiendo en su granja.
El Salón de la Pradera del Ganso y un cruce que incomoda
Uno de los momentos más ásperos del filme ocurre cuando ambos entran al Salón de la Pradera del Ganso, el galpón donde el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños, Matt y su familia incluidos, durante varias semanas en mayo de 1982. La sola presencia de un argentino del lado de la cámara provocó que varios asistentes se levantaran y abandonaran el lugar.
Voces que en el continente casi no se escuchan
- Isleños que reabrieron galpones después del cese del fuego hallaron donaciones de ropa de invierno y alimentos enviados desde el continente para los soldados argentinos, que habían pasado el frío sin recibirlos.
- Aparecen cartas escritas por soldados argentinos a los propios kelpers, redactadas en inglés básico, pidiendo comida o abrigo.
- El relato se apoya en Matt como hilo conductor, pero suma a otros habitantes que hablan de la guerra desde sus casas y sus campos.
Dónde verlo y por qué importa
"Los vencedores" puede verse esta semana en salas de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba. Como la programación cambia semana a semana, conviene revisar la cartelera de cada complejo antes de sacar la entrada. Lo que la comunidad kelpera pidió, en distintos momentos del rodaje, fue algo muy sencillo: que la cámara se apagara cuando ellos lo pidieran y que se contara su versión de la guerra, esa que en la Argentina circula poco. A ese pedido, que fue el motor del documental, respondió Aparo durante cinco meses de filmación.
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