Una recomendación que llega desde Málaga y pone en valor a Mario Casas
Taz Skylar defendió en la Comic-Con al thriller «No matarás», el papel que le valió un Goya al actor español. La película, de David Victori, pasó por los cines en plena pandemia y quedó con menos espectadores de los que merecía.

A veces, en un festival, uno entra a una sala esperando el ruido típico de las butacas, ese murmullo de gente acomodándose, y termina llevándose una sorpresa mucho más honda. Eso me pasó la última vez que alguien me insistió con «No matarás», la película española que David Victori estrenó el 16 de octubre de 2020 y que tiene a Mario Casas como protagonista absoluto, en uno de los papeles más arriesgados de su carrera, el que le terminó valiendo un Goya.
La historia sigue a Dani, un hombre que pasó los últimos años dedicado de lleno a cuidar a su padre enfermo. Cuando el viejo muere, a Dani le queda un vacío enorme y, sobre todo, la sensación de que su propia vida quedó en pausa. Entonces decide salir, volver a juntarse con gente, hacer eso tan simple y a la vez tan difícil que es rearmar una rutina. En una de esas salidas conoce a Mila, interpretada por Milena Smit, una chica que se le presenta como sensual e inestable, de esas que llaman la atención apenas cruzan una puerta.
Una noche que empieza como una promesa
Entre los dos se arma una noche que, sobre el papel, parece la oportunidad ideal para que Dani se saque de encima un poco de ese peso que lleva encima. Pero la película va torciendo ese plan con paciencia, sin golpes bajos, y lo que empezó como una salida termina convertida en una especie de pesadilla muy concreta, de las que no necesitan monstruos ni grandes explosiones para dejarte pegado a la butaca. Ahí está, para mí, la gran virtud del film de Victori: trabaja sobre lo que no se dice, sobre la expectativa del protagonista y sobre lo que finalmente le termina ocurriendo cuando las cosas se desbordan.
La recomendación que volvió a poner la película en boca de todos llegó desde la Comic-Con de Málaga, donde Taz Skylar se sentó frente al público para responder, como tantas veces les piden a los actores, qué película le recomendaría ver a todo el mundo. Y la eligió sin dudar. «Es un peliculón», dijo, y agregó, casi como pidiendo permiso: «Eso sí, es muy particular la peli». Esa mezcla de entusiasmo y advertencia, la manera de defenderla sin disfrazarla de lo que es, terminó generando más curiosidad que cualquier campaña de marketing.
“«Es un peliculón. Eso sí, es muy particular la peli».”Taz Skylar, en la Comic-Con de Málaga
Skylar además contó que conoce a Victori y que, después de ver el thriller, se sentó a charlar con él sobre cómo se había hecho. Esa conversación, más el recuerdo de la película todavía fresco, fue lo que lo decidió a bancarla en público. Lo que no dijo, pero que quedó flotando en su explicación, es que la película se estrenó en un momento durísimo: el de la pandemia de coronavirus, con las salas a medio funcionar, la gente con miedo de sentarse en una butaca y los estrenos cayendo una semana tras otra.
El contexto que le jugó en contra
Porque una de las cosas que más se comentan al repasar la carrera de «No matarás» es la injusticia de los números. Juntar apenas 135.000 espectadores en cines españoles para una película con un Goya a la mejor interpretación masculina en su haber habla, sobre todo, del contexto. El coronavirus vació salas, trastocó calendarios y dejó a varios títulos dando vueltas sin que el público pudiera, o quisiera, ir a verlos. Y la de Victori fue una de esas víctimas: una historia dura, incómoda, que pide sala llena para generar ese clima compartido, y que en cambio se encontró con butacas vacías y un estreno que se diluyó entre olas y restricciones.
Lo de Skylar, entonces, no fue solo un favor a un colega ni un gusto personal: fue casi un acto de justicia. Volver a poner el nombre de la película en circulación, recordar que sigue ahí, disponible para quien quiera darle una oportunidad, es una manera de decir que los números de la pandemia no le hacen justicia a lo que se cuenta en la pantalla. Y me parece que en eso, como espectador, uno le termina dando la razón: a veces las mejores películas son las que nos incomodan un rato largo después de que la pantalla se apagó.
Por eso, mientras siga rodando de boca en boca y apareciendo actores recomendándola en cada festival que pisan, «No matarás» va a tener una segunda vida que en su momento no pudo tener. La pregunta, para quienes todavía no la vieron, es si están listos para esa noche particular que propone: la de un tipo común intentando volver a vivir y topándose, sin buscarla, con la peor noche de su vida.
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