Una semana entera bajo el capó gris del Atlántico: el bloqueo atmosférico que no deja asomar el sol en el AMBA
Un centro de altas presiones estacionado sobre el océano Atlántico sostiene vientos húmedos del este y del sudeste, lloviznas intermitentes y temperaturas que apenas se mueven entre los 11 y los 18 grados, con lo peor de la inestabilidad concentrado en el miércoles y el jueves.

Les confieso algo que me sucedió esta mañana, mientras caminaba hacia la redacción: una vecina del barrio de Floresta, a quien conozco desde hace años y se llama Marta Pereyra, me detuvo en la vereda y me dijo, con esa mezcla de resignación y humor que solemos cultivar los porteños cuando el tiempo no nos da tregua, que ya había perdido la cuenta de cuántos días seguidos llevaba guardando el jean y sacando el piloto grueso del placard, porque el termómetro de su cocina marca catorce grados y la térmica, a la sombra, mucho menos. Esa pequeña escena hogareña, repetida en miles de hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires, tiene una explicación meteorológica concreta y bastante persistente, y de eso quiero ocuparme en las próximas líneas, porque creo que a esta altura detenernos a entender por qué el cielo lleva una semana sin regalarnos una sola jornada limpia de octubre.
En primer lugar, conviene situar el fenómeno en su justo término: lo que está ocurriendo sobre el AMBA no es una tormenta extraordinaria ni un temporal fuera de estación, sino una configuración particular de la atmósfera que los meteorólogos conocen como bloqueo atmosférico, y que en esta oportunidad se manifiesta a través de un centro de altas presiones estacionado sobre el océano Atlántico, frente a nuestras costas. Ese anticiclón, al quedar prácticamente quieto en su ubicación, actúa como una suerte de pared invisible que impide el avance de los sistemas frontales fríos o cálidos que normalmente renuevan el aire de la región, y por eso el mismo tipo de masa de aire húmedo y fresco insiste día tras día sobre la ciudad de Buenos Aires y sobre todos los municipios que integran el conurbano bonaerense, desde Avellaneda y Lanús hasta Morón, San Martín o Pilar.
Por qué no aparece el sol: el motor del bloqueo
Para que se entienda sin términos demasiado técnicos, lo que sucede es que el centro de altas presiones empuja el aire en un sentido que favorece la llegada constante de vientos del este y del sudeste, es decir, vientos directamente cargados de humedad porque barren el Río de la Plata y el propio océano antes de llegar a tierra firme. Esa es la razón por la cual, aun cuando no llueva de manera significativa, el cielo permanece cubierto durante varias horas del día, la visibilidad se reduce y la sensación térmica se ubica varios escalones por debajo de lo que marca el termómetro, sobre todo en las primeras horas de la mañana y al caer la tarde, cuando la radiación solar prácticamente desaparece.
Ahora bien, lo que me interesa remarcar como ciudadana y como periodista que recorre cada mañana las calles de esta ciudad es que este bloqueo no se traduce en lluvias torrenciales ni en acumulados importantes de precipitación, sino en un goteo casi constante, en lloviznas intermitentes que aparecen y desaparecen sin aviso y que terminan por arruinar más de una salida programada, más de un evento al aire libre y más de una reunión familiar en plazas como la Centenario, Parque Lezama o cualquier plazoleta barrial del conurbano.
Los números de la semana, día por día
- Miércoles y jueves: serán las jornadas más inestables de toda la semana, con probabilidad de precipitaciones superior al 70%, chaparrones ocasionales, acumulados de hasta 5 milímetros el miércoles y de hasta 10 milímetros el jueves, que se perfila como el día de mayor actividad dentro del período.
- Viento en la zona ribereña: hacia el tramo central de la semana, las velocidades se ubicarán entre 10 y 20 kilómetros por hora, con ráfagas que podrían alcanzar los 40 kilómetros por hora, sobre todo en barrios que bordean el Río de la Plata como La Boca, Barracas, San Telmo, Tigre y San Isidro.
- Temperaturas: las mínimas se moverán entre los 11 y los 13 grados, mientras que las máximas no superarán los 18 grados en ningún momento de la semana, con una amplitud térmica muy escasa que refuerza la sensación de frío persistente.
- Viernes: el cielo seguirá mayormente cubierto, con nuevas posibilidades de lloviznas y registros térmicos que irán de los 13 a los 17 grados, sin que se observe una mejora sostenida respecto de los días previos.
Quiero detenerme especialmente en este último punto, porque me parece importante que mis vecinos dimensionen qué tan atípica es la persistencia del fenómeno: la escasa amplitud térmica, sumada a la poca presencia de sol, configura una dinámica climática que nada tiene que ver con lo que solemos esperar para mediados de octubre en la región pampeana, cuando las tardes a entibiarse y las mañanas invitan ya a salir sin piloto. Por eso, cada vez que en estos días alguien me comenta que octubre se comporta como si fuera julio, puedo confirmarle con datos que no se trata de una percepción subjetiva, sino de un comportamiento anómalo sostenido por un patrón de circulación atmosférica que mantiene atrapada a toda el AMBA bajo un mismo techo gris.
Qué se puede esperar para los próximos días
De acuerdo con la información meteorológica disponible hasta el momento, las primeras señales de cambio podrían insinuarse recién durante el fin de semana, cuando se advierte una menor probabilidad de lluvias y, eventualmente, algunas horas más clementes de sol, aunque todavía sin condiciones plenamente estables. Las jornadas en las que el cielo se presentará mayormente despejado, con temperaturas más templadas y una amplitud térmica para la época del año, recién se esperan para el inicio de la semana entrante, es decir, a partir del lunes 19, siempre que el bloqueo atmosférico empiece a desplazarse o debilitarse como suelen hacer estos sistemas, que tarde o temprano ceden ante el avance normal de la circulación regional.
Mientras tanto, lo que yo le recomiendo a cada lectora y a cada lector que pueda estar leyendo estas líneas desde Belgrano, desde Quilmes, desde San Fernando o desde cualquier otro punto del Área Metropolitana es tener a mano el piloto, planificar las actividades al aire libre con un margen prudente de tolerancia a la lluvia y no apurar el cambio de guardarropa, porque la atmósfera todavía tiene varios días de paciente insistencia gris por delante, y la comunidad, al menos en lo que se puede pedir al tiempo, reclama nada menos que un poco de sol, aunque más no sea por unas pocas horas, para volver a sentir que la primavera ya arrancó de una vez por todas.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo



Récord histórico de incendios forestales en Neuquén: «Nunca se vio en la provincia»
