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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Washington vuelve a mirar hacia China: sancionan a una aceleradora por su presunta conexión con un robo de secretos de inteligencia artificial

La medida del Departamento de Estado alcanza a MiraclePlus, a tres de sus filiales y a una pequeña empresa de Shanghái fundada por un exingeniero de Google condenado por llevarse más de dos mil páginas de información confidencial. La firma china negó haber invertido allí y aseguró que espera revertir la decisión.

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Norma CharoleComunidades y derechos · · 3 min de lectura
Washington vuelve a mirar hacia China: sancionan a una aceleradora por su presunta conexión con un robo de secretos de inteligencia artificial

La noticia llegó desde Washington, pero vuelve a poner el foco en un rincón específico del ecosistema tecnológico chino: las incubadoras que financian a startups en inteligencia artificial. El Departamento de Estado de Estados Unidos decidió sancionar a MiraclePlus, una reconocida aceleradora con sede en China, y a tres de sus filiales, por considerar que aportaron capital semilla a una pequeña compañía fundada por un exingeniero de Google, condenado este año en California por haberse apropiado de secretos comerciales ligados al desarrollo de IA. La decisión abre un nuevo capítulo en la disputa de fondo entre Washington y Beijing por el control de la tecnología considerada estratégica.

De qué se acusa a cada empresa

En el centro de la sanción está Shanghai Zhisuan Technology, una firma fundada en 2023 que se presenta como desarrolladora de software para entrenar modelos de inteligencia artificial. Su creador, Ding Linwei, trabajó durante años en Google y, según el Departamento de Justicia estadounidense, en paralelo colaboraba en secreto con dos empresas chinas del mismo rubro. La acusación sostiene que copió más de 2.000 páginas de material confidencial y las guardó en su cuenta personal en la nube. En septiembre pasado fue condenado a un año de prisión, en un juicio que las propias autoridades norteamericanas describieron como uno de los más resonantes en materia de propiedad intelectual vinculada con IA.

A MiraclePlus se la incluyó en la lista negra del Departamento de Estado porque, de acuerdo con la investigación, Ding había presentado una solicitud para ingresar al programa de incubación de la firma, en la que hacía explícita referencia a su conocimiento de tecnología interna de Google. La sanción puede traducirse en el congelamiento de activos en territorio estadounidense y en restricciones para operar con entidades bancarias de ese país, lo que en la práctica significa un golpe considerable para una aceleradora con ambiciones internacionales.

MiraclePlus, por su parte, eligió el camino de la negativa pública. En un comunicado, la compañía sostuvo que nunca invirtió en Zhisuan, calificó la sanción de sorpresiva por la ausencia de aviso previo y anunció que mantiene conversaciones con las partes involucradas con el objetivo de revertir la medida. La empresa fue fundada por Lu Qi, un exespecialista en inteligencia artificial que pasó por Microsoft y Baidu, y surgió en 2019, cuando Y Combinator decidió abandonar su expansión en China y Lu continuó las operaciones bajo esa marca.

Una sanción que toca a un jugador relevante del ecosistema

Más allá del caso puntual, lo cierto es que la sanción alcanza a un actor con peso propio. Entre las startups que MiraclePlus respaldó a lo largo de estos años figuran SiliconFlow, especializada en infraestructura de inferencia de inteligencia artificial, y AgiBot, una fabricante de robots. Ambas tienen previsto salir a cotizar en la Bolsa de Hong Kong, un dato que da cuenta del calibre de la firma y explica por qué una decisión de Washington como esta puede tener repercusiones de largo alcance, incluso más allá del expediente concreto de Ding Linwei.

En el juicio, la defensa de Ding sostuvo que los documentos en cuestión no cumplían con la definición legal de secreto comercial y que no se había demostrado un uso indebido de esa información. El argumento no alcanzó para evitar la condena, y ahora tampoco alcanzó para impedir que Washington extendiera las consecuencias a quienes, según la investigación, ayudaron a ese emprendimiento a dar sus primeros pasos. Lo que empezó como un caso penal por robo de propiedad intelectual en Silicon Valley terminó convirtiéndose en una decisión geopolítica con costos concretos para el ecosistema chino de inteligencia artificial.

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Norma CharoleComunidades y derechos

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