Zverev pasó la escoba en Shanghai y ahora va por el español que casi no jugó
El alemán doblegó a De Miñaur con un doble 6-4 y se metió en semifinales, donde lo espera Davidovich Fokina, que entró por la ventana tras la lesión de su rival

Arrancamos con la fija: en Shanghai hay un alemán que anda con el termómetro roto y un australiano que volvió a quedarse con las ganas. Zverev, el número dos del mundo, liquidó a De Miñaur por 6-4 y 6-4 en los cuartos del Masters 1000 chino. Dos sets iguales, trámite parejo en el papel, pero con un dueño claro desde el primer game.
El granizo volvió a ser el saque del teutón. Metió primeros, sacó segundos con intención y, sobre todo, no regaló ni una: las cinco chances de break que tuvo el aussie se las llevó todas puestas. Recién en el tramo final de cada set le rompió el saque a De Miñaur y se sacó de encima el partido sin pasar sobresalto. Cero drama, cero cardíacos.
La historia siempre se repite
Si miramos el historial, el asunto ya viene largo: Zverev le ganó nueve veces y solo cayó cuatro ante De Miñaur. O sea, dominio sostenido del europeo sobre el oceánico. El chico de Hamburgo sigue estirando la paternidad y se acomodó en semis con la calculadora encendida.
- Saque firme: anuló las cinco oportunidades de quiebre que tuvo el aussie.
- Definiciones rápidas: rompió el servicio en el cierre de cada set para sentenciar el duelo.
- Historial favorable: 9-4 la diferencia entre ambos en el cara a cara.
- El premio mayor: está a dos victorias de su octavo título Masters 1000.
- Bonus track: si levanta el trofeo o llega a la final, cierra el año como número uno del ranking.
El rival que entró por la ventana
Mirá qué casualidad del destino: en semis lo espera Davidovich Fokina, el español que este martes apenas jugó 22 minutos. ¿Qué pasó? Su rival, el francés Arthur Gea, se retiró por una molestia física y le regaló el pase. Así, el de 26 del mundo llegará con menos kilómetros en las piernas y con el físico más entero que Zverev.
El cara a cara entre el alemán y el español también inclina la balanza fuerte para el lado bávaro: seis victorias contra una sola derrota. Igual, no nos engañemos: en tenis una sola derrota puede ser la que duela. Ahí está el dato para ilusionarse si sos fanático del español.
La pregunta queda flotando en el aire caliente de Shanghai: ¿aguanta Zverev este nivel hasta el domingo y se lleva su octavo Masters 1000, o el español le arma una encerrona con las piernas frescas? Yo tengo mi pálpito, pero eso lo dejo para el café del lunes.
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