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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Portada — Turismo —

A 25 años del 11-S, las huellas de aquel día siguen marcando cada vuelo

Escáneres corporales, límites a los líquidos, revisión de calzado y cabinas blindadas forman parte del ritual cotidiano de los aeropuertos. Un repaso por las medidas que dejó la mayor crisis de seguridad de la aviación civil y por las claves para sortearlas sin sorpresas.

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Leandro GómezAmbiente y agua · · 2 min de lectura
A 25 años del 11-S, las huellas de aquel día siguen marcando cada vuelo

Un cuarto de siglo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las medidas de seguridad que se aplican en los aeropuertos de gran parte del mundo siguen siendo, en lo esencial, una herencia directa de aquella jornada. Para el viajero frecuente, controles como los escáneres corporales, la extracción de o el tope de 100 mililitros para líquidos ya forman parte del trámite habitual; para quien vuela de manera esporádica, en cambio, repasar esas reglas antes de salir de casa puede evitar demoras y contratiempos en el mostrador de embarque.

El punto de inflexión: la creación de la TSA

El cambio institucional más visible se produjo en Estados Unidos con la creación de la Administración de Seguridad del Transporte, la TSA, en noviembre de 2001, apenas dos meses después de los ataques. La nueva agencia reemplazó a las empresas privadas que hasta entonces se encargaban de la seguridad en las terminales aéreas y conformó un cuerpo de inspectores federales. Con el correr de los años, su modelo se replicó, con ajustes, en buena parte de los países.

Episodios que terminaron de moldear los controles actuales

Dos hechos posteriores dejaron marcas específicas en la rutina de los pasajeros. Tras el intento de un viajero de detonar explosivos ocultos en su calzado, numerosos aeropuertos sumaron la exigencia de quitarse los zapatos antes de pasar por el escáner, exigencia que en varias terminales se aplica solo al calzado voluminoso. En 2006, la desarticulación de un plan para introducir explosivos líquidos en vuelos entre el Reino Unido y Estados Unidos dio lugar a la conocida norma de los 100 mililitros, vigente en la mayor parte del planeta.

  • Líquidos en cabina: hasta un litro en total por pasajero, en envases individuales de no más de 100 mililitros, dentro de una bolsa plástica transparente resellable.
  • Dispositivos electrónicos: deben retirarse de la mochila y presentarse por separado para su escaneo individual.
  • Calzado: en muchas terminales hay que sacárselo antes de pasar por el escáner; en otras, solo cuando se trata de botas o zapatillas de caña alta.
  • Objetos punzantes o cortantes: tijeras, cuchillos pequeños y similares quedaron prohibidos en el equipaje de mano.
  • Cabina de pilotos: las puertas se reforzaron y permanece vedada para los pasajeros durante todo el vuelo.
  • Tripulaciones: reciben entrenamiento específico para contener situaciones conflictivas a bordo.

Cuánto tiempo calcular antes del embarque

El nivel de exigencia de los controles influye de manera directa en los tiempos de paso. La recomendación general indica presentarse con al menos tres horas de anticipación para vuelos internacionales y dos horas para vuelos domésticos, a lo que conviene sumar un margen adicional en temporadas altas o en aeropuertos con gran volumen de pasajeros. Quien respeta esos plazos suele atravesar el área de seguridad sin sobresaltos y, sobre todo, sin resignar la calma que un aeropuerto puede poner a prueba.

LG
Leandro GómezAmbiente y agua

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