Boca cerró su debut mundial con un bronce que vale oro y se dio el gusto en Pekín
El xeneize goleó 93-62 al RSSB Tigers de Ruanda, se colgó la medalla de tercer puesto en la Copa Intercontinental FIBA y volvió a poner a un club argentino en el podio después de la final perdida por Quimsa en 2021.

Digan lo que digan, hay viajes que valen la pena. Boca se subió al avión a China sin hacer ruido y volvió con la medalla colgada del cuello: le pasó por encima 93-62 al RSSB Tigers de Ruanda y se quedó con el bronce en la Copa Intercontinental FIBA, un torneo que hasta ahora le era ajeno al básquet argentino. La escena fue en Pekín, con Casalánguida moviendo la galera desde el banco y un equipo que se dio el gusto de debutar pisando el podio.
No es un detalle menor lo que consiguió el xeneize. Desde el subcampeonato de Quimsa en 2021, ningún representante argentino había vuelto a meterse entre los tres mejores del mundo. Boca rompió esa sequía en su primera incursión, después de ganarse el boleto como campeón de la Basketball Champions League Americas 2025/26. No es poca cosa: es la prueba de que la región puede plantarse en una cita con seis equipos de distintos continentes y no quedar en foto.
La tarea de un equipo entero
- Monacchi fue el goleador con 15 puntos y bajó seis rebotes.
- Lema y Cáffaro, goleada interna: 12 tantos por cabeza.
- Barreiro completó 11 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias, y se llevó la valoración más alta del partido con 24.
- Boca repartió 30 asistencias contra apenas 12 del rival.
- Los juveniles Finetti y Petri entraron en el cierre y sumaron minutos.
El partido no tuvo misterio. Boca ganó el primer cuarto 26-18 y al descanso ya mandaba 52-29, con una renta que llegó a estirarse hasta los 35 puntos. Casalánguida pudo mover la rotación, darle descanso a los titulares y regalarle minutos a los pibes del club en un escenario que no se repite. Para un plantel que venía de masticar la bronca de la semifinal contra Rytas Vilnius, caída 77-70 con ventaja hasta el último cuarto, fue el mejor cierre posible.
En la final, el campeón fue NBA G League United, que le ganó 89-86 a Rytas y se sacó la espina de las dos caídas anteriores. Eric Dixon se llevó el MVP del torneo. Pero el dato argentino de la jornada ya estaba escrito: Boca volvió con el bronce bajo el brazo y la frente alta.
La que viene, otra vez en casa, con la Bombonerita de testigo y la ilusión intacta de un equipo que acaba de comprobar que puede dar el salto sin pedir permiso.
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